"La perversidad del proyecto neoliberal no respeta la dignidad humana": Quinto Regazzoni

Quinto RegazzoniOCLACC.- "El discípulo de Cristo da razón de su Esperanza en el mundo globalizado", como Iglesia abierta a la solidaridad, expresó el sacerdote uruguayo Quinto Regazzoni, al exponer sobre el tema "Misión y globalización", durante la primera jornada de los foros temáticos que se cumplen en el marco del CAM3-COMLA8, que se lleva a cabo en Quito y que concluirá el domingo 17 de agosto, con el lanzamiento de la Gran Misión Continental.

En la ponencia de motivación para el taller, Regazzoni destacó que el "discípulo de Cristo manifiesta su Misión en la escucha de los pobres, teniendo como partida el anuncio que hace Jesús "de la llegada del Reino de la ternura y de la misericordia del Padre".

Según expresó, que el "Evangelio es anunciado a los pobres", y recordó que, precisamente, Jesús llamó a "unos pobres pescadores a ser sus discípulos, para luego enviarlos a las ovejas perdidas de Israel".

Para el P. Quinto Regazzoni, la revolución tecnológica y cibernética "ha profundizado más el desequilibrio, tanto en lo que se refiere al cuidado de la naturaleza, como del respeto a la dignidad de la persona humana. Es escandaloso el crecimiento de la pobreza en medio de tanta riqueza que existe en nuestro planeta", dijo.

Agregó que "se percibe claramente un proceso insensato de desapropiación de derechos y de bienes concentrando poder y riqueza en manos de unos pocos y haciendo crecer la pobreza y la miseria para la gran mayoría".

Frente a esta realidad, dice, la "Iglesia en América latina reasume su misión frente al proceso de Globalización en la óptica de la ‘opción preferencial por los pobres' y reconoce que no puede repetir en sus estructuras eclesiales el dinamismo perverso de la exclusión. Por eso, los pobres deben ser reconocidos como verdaderos sujetos", destacó.

"La denuncia de la perversidad del proyecto neoliberal se basa sobre todo en la constatación de que dicho proyecto no respeta lo primordial, la dignidad de la persona", lo cual implica que cada persona debe realizar su "propio examen de conciencia y reconocer la necesidad de cuidar, de defender y de valorar a cada uno, desde los más débiles, según el proyecto de las primeras comunidades cristianas y de la acción misma de Jesús", subrayó.

Según el sacerdote uruguayo, en "el mundo globalizado se hace necesario re-aprender el ‘arte de amar', recuperar la sensibilidad hacia el otro y el cuidado de toda la creación".