"Pentecostés es tomar conciencia de ser discípulos misioneros": Mons. Luis Castro

Monseñor CastroOCLACC.- Con una exposición pedagógicamente sencilla, en la que el relato de experiencias de la vida misionera, síntesis de películas o recuerdos de conocidas canciones, Monseñor Luis Augusto Castro, Arzobispo de Tunja, Colombia, explicó sobre el tema eje de las reflexiones de este jueves en el CAM3, "Pentecostés: Comunidad llevada por el Espíritu".

Según dijo, el Espíritu Santo fue la gran fortaleza durante la vida de Jesús, fuerza que fue transmitida a la comunidad cristiana después de su muerte y resurrección.

Para el obispo colombiano, la iglesia debe considerar a Jesucristo y el Espíritu Santo como inseparables compañeros, tal como lo definió San Ireneo de Lyon, en el siglo cuarto, que Jesucristo y el Espíritu Santo son las dos manos de Padre.

El Espíritu Santo, agrega, es el gran don y el gran compañero de la iglesia que le fue heredado por Jesús. Este acompañamiento se hace presente a través de "empujones" del Espíritu como el de enviarles al mundo con el fuego y el don de lenguas, es decir, con la valentía y la fuerza del amor universal, para proclamar la Buena Nueva de Jesucristo.

Otra imagen del Espíritu es el del soplo y del viento, el primordial soplo de Dios (Ruah Elohim) que flota encima de la creación y la cuida desde los comienzos de los tiempos, un verdadero empujón hacia todos, porque su actuación no se limita a la iglesia sino se extiende a todos los pueblos y inspira a las verdades de cada cultura y cada religión, dijo.

Monseñor Castro explicó que otra manifestación del Espíritu es las que se dirige hacia adentro para consolidar y fortalecer el vínculo de unión, la comunión, dentro de la Iglesia y la que llega al fondo, en profundizar la fe y la espiritualidad de los cristianos, es decir su conocimiento de y su amor hacia Dios.

Agrega, además, que el empujón del Espíritu hacia el lado promueve la capacidad de ver en nuestro entorno, apoya a que se abra nuestra visión para reconocer las necesidades de los demás que nos encamine hacia una verdadera solidaridad; a comenzar con los más pobres y marginados.

El contacto con nuestra historia, con nuestra tradición cristiana, la historia de los santos por ejemplo, es otro de los elementos necesarios que puede fortalecer nuestro contacto con el Espíritu, señaló el prelado colombiano.

Según dijo, más que nunca necesitamos una visión creyente, una espiritualidad, del valor de la creación, de la naturaleza, como lo desarrolló Francisco de Asís.

Por último, al referirse al empujón hacia arriba, monseñor Castro señaló que aunque debería ser el primero, "sucede que es un empujón que está presente en todos los demás. Es como se dice un empujón transversal. Me refiero al empujón hacia arriba, esto es, hacia la santidad".

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