CAM3: "impulso del ardor misionero en América", según el Papa

Nuncio apostólico en EcuadorOCLACC.- "El III Congreso Americano Misionero, que se celebra en Quito, es una oportunidad incomparable que el Espíritu Santo brinda para profundizar en la experiencia importante que supuso la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, así como en el programa evangelizador que de allí emanó, dando de este modo un paso más en el impulso del ardor misionero en América", expresa el papa Benedicto XVI, en su mensaje enviado a los participantes del CAM3 que se inauguró la tarde de este martes, en Quito.

El mensaje pontificio fue leído por el Nuncio Apostólico en Ecuador, Mons. Giacomo Guido Ottonello Pastorino, en medio de ovaciones y aplausos del miles de misoneros y misioneras que coparon las instalaciones del coliseo General Rumiñahui.

Según dice el mensaje pontificio, al CAM3 l "llega la fuerza potente del Espíritu Santo, que con sus dones y carismas continúa impulsando a la Iglesia a pregonar la Buena Noticia de la salvación a cada persona, en particular a las que desconocen a Cristo o, tal vez, lo han olvidado, llegando hasta los extremos confines de la tierra".

"El Congreso será también el marco en el que se dará un solemne inicio a una "Misión continental", en la que, armonizando esfuerzos pastorales e iniciativas evangelizadoras, las distintas Iglesias particulares en América Latina y el Caribe van a intensificar su quehacer, para que el Señor sea cada día más conocido, amado, seguido y alabado en esas benditas tierras", añade el mensaje de Benedicto XVI.

En su mensaje, el Papa anima "a compartir con otros" la "riqueza" que significa "gozar de la amistad de Cristo y caminar a su lado. Merece la pena consagrar a esta hermosa labor nuestras mejores energías, sabiendo que la gracia divina nos precede, sostiene y acompaña en su realización", dice a los participantes del CAM3.

"El servicio más importante que podemos brindar a nuestros hermanos es el anuncio claro y humilde de Jesucristo, que vino a este mundo para que tengamos vida y la tengamos en abundancia (cf. Jn 10,10). De nosotros, por tanto, que sin mérito alguno de nuestra parte somos discípulos suyos, se espera "un testimonio muy creíble de santidad y compromiso", subraya el Papa.

Finalmente el papa recuerda, en su mensaje, que "En la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, podremos siempre encontrar el modelo de perfecta entrega a su divino Hijo. Como hizo en Caná de Galilea, Ella nos sigue exhortando a hacer lo que Jesús nos diga (cf. Jn 2,5). A su lado, y confiando en que su tierno amor no nos abandona, queremos asistir cada día a la escuela de Jesús, donde volvemos a escuchar de sus labios: "Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19).