Tegucigalpa, 20 de Septiembre de 2007
+Juan Luis Ysern de Arce,
Obispo Emérito de Ancud, Presidente de Caritas Chile Y miembro de la directiva de la OCLACC.
Estimados lectores, les presentamos la ponencia que monseñor Juan Luis Ysern presentó durante ladécima reunión continental de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) que concluyó con el compromiso de promover la ‘Gran Misión’ lanzada por la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, llegando hasta los más alejados.
En la reunión, celebrada en el Valle de Ángeles, cerca de Tegucigalpa, Honduras, del 17 al 21 de septiembre, participaron unos cien comunicadores (obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos) de América y Europa, que estuvieron acogidos y acompañados por el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, y por el arzobispo Claudio Maria Celli, nuevo presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.
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La RIIAL y los excluidos
Después de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, es un deber para todos los miembros de la Iglesia en América Latina y el Caribe, especialmente para los agentes de pastoral, reflexionar sobre nuestra labor, nuestras organizaciones y estructuras a la luz del mensaje que nos llega desde Aparecida, con el fin de crecer como “Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan Vida”. Fijando nuestra mirada totalmente en el Señor que nos dice “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6)”.
Con esta actitud vamos a detener nuestra atención en algunos aspectos de la labor de la RIIAL, tratando de ser fieles al mensaje de Aparecida. Esto nos resulta más apremiante por el mismo hecho de ser considerada la RIIAL, por parte de los Obispos, entre los medios y esfuerzos de la Iglesia que “nos llenan de esperanza” (A. 99, f).
Toda nuestra reflexión referente a la labor de la RIIAL ha de mantenerse dentro del marco que corresponde a la vida y misión de la Iglesia. La RIIAL es una herramienta de la Iglesia para su camino en el mundo, siguiendo al Señor y continuando su labor, en el campo de la comunicación con las tecnologías que ha tomado, o pueda tomar en adelante, para su labor.
Al entrar en la labor para la RIIAL, tratando de aplicar lo expresado en el marco referido, entramos, necesariamente, dentro de dos ámbitos que, por lo demás, están íntimamente unidos, uno es el de las personas o grupos que se comunican, o que deben entrar en comunicación, y el otro es el de los contenidos de esa comunicación con toda su referencia al sentido.
En cuanto a las personas nos vamos a preocupar, en este momento, de los excluidos, los que no pueden hacer que su voz se oiga, teniendo muy presente que la comunicación es un derecho y un deber de todos y considerando la comunicación como camino para la comunión, dentro del proceso que tiene su sentido último en la comunión del Reino. Los contenidos han de ser los que correspondan a la realidad concreta de los excluidos pero siempre en dirección de la inclusión para la construir una convivencia armónica y fraterna abierta a la trascendencia de la comunión con Dios y con los hermanos como corresponde a quienes acojan el mensaje del Señor.
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