El Perfil del Comunicador Cristiano. A la luz de Aparecida
Elaborado por los participantes del taller “Comunicación: Evangelización y Discipulado”, 3er COMLAC, Loja Ecuador del 16 al 18 de octubre, 2007
Todo comunicador cristiano es evangelizador
Que toda evangelización es comunicación es una importante verdad con que ya se acerca la milenaria práctica de la misión cristiana a los actuales desafíos de los comunicadores cristianos en este nuevo milenio que se caracteriza por la preeminencia de los medios de comunicación. Lo que debemos resaltar hoy, desde el Evangelio, es que todo/a comunicador/a católico/a también necesita ser evangelizador; que le urge al comunicador cristiano responder a las exigencias del Evangelio en nuestro tiempo. Desde una perspectiva cristiana el servicio de los medios de comunicación modernos, de la información y del entretenimiento necesitan ser evaluados desde su aporte a la construcción de un mundo mejor, un mundo que se acerca a la utopía de paz y comunión, del Reino de Dios, proclamado por Jesús.
Conversión y misión para la comunión
El discipulado implica un camino en el que se debe vivir un encuentro profundo con Jesús, en este sentido el Comunicador debe vivir este encuentro como un proceso de conversión que lo lleve a reconocerlo como El Salvador y el Señor de la vida y de la historia. “El acontecimiento de Cristo es, por lo tanto, el inicio de ese sujeto nuevo que surge en la historia y al que llamamos discípulo: ‘No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva’ (Documento Conclusivo V Conferencia del episcopado Latinoamericano y El Caribe, Aparecida: DA, 243)”.
Este proceso de formación de discípulos y misioneros comporta cinco aspectos fundamentales que se compenetran íntimamente y se alimentan entre sí: el Encuentro con Jesucristo, la conversión, el discipulado, la comunión dentro de la comunidad cristiana, tanto en el ámbito local como a nivel da la iglesia católica universal, y la misión. La comunión, o la vida en comunidad, debería apoyarnos en nuestra misión y la misión cristiana, por su parte, debe ser enfocada en la construcción de la comunidad tanto de la comunidad humana como de la comunidad cristiana.
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