Jos Demon, Red ETC, OCLACC
Estos días se celebraron dos eventos importantes, primero el encuentro de los responsables de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB’s) por parte del CELAM de 15 a 19 de julio en Quito, y también el encuentro del 12º Intereclesial que se celebró de 21 a 26 de julio en Porto Velho en la amazonia brasileña. En ambos contextos se discutió el significado de la presencia de las CEB’s para la iglesia católica; un tema que nos invita a reflexionar como comunicadores cristianos.
Las pequeñas comunidades han sido una de las más destacadas características de la vida eclesial en América Latina en estas últimas cinco décadas. Representaron el instrumento más importante del método con que la iglesia se acercó a los problemas de la gente pobre, un acercamiento que logró provocar una verdadera conversión de la iglesia. Le sirvió para revisar su propia historia y su accionar, es decir, para reorientar su misión según las exigencias del evangelio en América Latina. Esta reorientación de su misión repercutió en el mundo entero y difundía una imagen innovadora de la iglesia, de una iglesia comprometida con los pobres y los más necesitados. Una imagen que cuestionó, al mismo tiempo, al predominio europeo en la iglesia universal, tanto en los ámbitos de la cultura y del sentido común eclesial como en los de las decisiones y de la teología.
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