La exploración de la lengua en Paul Ricoeur

Su significado para nuestros comunicadores.
Homenaje a Paul Ricoeur II

Jos Demon, Red ETC, OCLACC, Quito.

Vea: Homenaje a Paul Ricoeur I

 

   Por mala suerte tenemos una tendencia de encajonarnos en nuestros ámbitos profesionales, como también ocurre en las ciencias y en los artes. Otros ámbitos de de la vida pueden aportarnos experiencias y conocimientos para echar otra mirada y hasta reconsiderar a este ámbito de vida y trabajo que consideremos que pertenezca a nosotros. Es evidente que podemos enumerar muchas exigencias y requisitos para los comunicadores cristianos. Aquí me limitaré a dos terrenos que, en mi opinión, merecen particular atención del mundo de comunicación, la teoría de la lengua y la de la crítica literaria, que han tomado un gran auge últimamente por su interacción con los debates alrededor la lengua en la filosofía. Existen más personas que han aportado a estos debates de la lengua y de la comunicación humana -mencionamos tan solo a filósofos como Ludwig Wittgenstein, Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer- pero por mi conveniencia me concentraré en el legado que nos dejó Paul Ricoeur..

2 El giro lingüístico y hermenéutico

La hermenéutica fue antiguamente, en la época del florecimiento de la cultura griega y romana y en el Medioevo, el arte de interpretar a los textos, tanto los textos sagrados como a los textos de la teología, de la filosofía y los de la literatura y tiene, en este aspecto, mucho que ver con la exegesis, o la interpretación de la Biblia. En la época moderna, desde el renacimiento en que se redescubrieron los escritores, historiadores y filósofos de la época clásica, la arte de la hermenéutica se desarrolló en incluir la interpretación de la disciplina de la historia y la interpretación del arte. Pero es desde el siglo XIX que se puede hablar de los inicios de una verdadera corriente filosófica de la hermenéutica con pensadores como los alemanes Friedrich Sleiermacher, de gran importancia para la nueva interpretación de la Biblia, y Wilhelm Dilthey, que entabla el estudio sistemática de los mecanismos de la interpretación en búsqueda de elaborar lo que el definirá como un método para la Ciencias de Espíritu que, en su opinión, debería compensar al gran auge de las ciencias naturales en su tiempo.

Es con los filósofos del siglo XX encaminados por Ludwig Wittgenstein y Martin Heidegger, aunque de trasfondos bien diferentes, que la corriente filosófica de la hermenéutica adquiere su carta de ciudadanía, y más que ella, cierta ciudadanía prominente en la filosofía. Su influencia se radia a otras disciplinas como la lingüística, la teoría literaria, la recepción del arte, la teología, la historia y las ciencias sociales y en esta difusión influyen tajantemente los trabajos del filósofo alemán Hans-Georg Gadamer y este otro, el francés Paul Ricoeur. Ambos fallecen a comienzos de nuestro siglo XXI.

Ricoeur se inició en la filosofía mediante la corriente de la fenomenología de Edmund Husserl, y ha defendido este legado histórico hasta su muerte, pero se desplazó, por la misma necesidad histórica, paulatinamente a esta otra corriente filosófica que definimos como hermenéutica. Ricoeur y Hans-Georg Gadamer, son, realmente, unos de los últimos filósofos ‘humanistas’ o ‘enciclopedistas’ que dominaron e intentaron conectar a un amplio terreno de la filosofía como son los temas de la teoría del conocimiento, de la lingüística, de la estética y de la ética. El francés adquiere fama en el ámbito de la filosofía por su metódico análisis de la voluntad humana , un tema que le encamina a investigar la inclinación hacia la maldad y el negativo en la vivencia humana , y como está inclinación se expresa en la mitología religiosa . Y ya con ella el trabajo de Ricoeur incorpora cada vez más a la exploración de la hermenéutica propiamente dicha.

En evidente seguimiento a su exploración de las tendencias negativas, regresivas y malévolas, dedica un libro entero a la explicación filosófica de la base existencial y del método psicoanalítico de Freud . Mientras tanto impactaron las nuevas tendencias de la lingüística conocidas como el estructuralismo y la semiótica de que se deriva después la idea de concebir a todo la cultura como un tejido de textos que necesitarán de interpretación. El filósofo francés se opone particularmente al estructuralismo y su forma de explicación de la lengua (en los aportes de autores como A.J. Greimas y Roland Barthes) y de la cultura (explícitamente al conocido antropólogo Claude Lévi-Strauss) como sistemas cerradas, reconociendo su aporte en el ámbito de la ciencia pero negándoles valor en la explicación de la verdadera dinámica de la renovación de la lengua y de la cultura.

Ricoeur admite que esta forma de considerar a la lengua y a la cultura como un sistema cerrado apoya a la comprensión de la literatura y de las culturas en un momento dado, pero aduce que no logra explicar a las transformaciones que se están dando en la lengua y las culturas. Es decir que la forma estructuralista de estudiar a la lengua y a la cultura la transforma en un esquema o esqueleto sin incorporar el dinamismo del tiempo, y sin poder explicar a los cambios a que las lenguas y las culturas están expuestas en la historia .l

3 La rehabilitación de la metáfora

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