Jos Demon, Red ETC, OCLACC
Nacido en 1913 en Valence, Francia, murió cuatro años atrás, el 20 de mayo de 2005, unos de los más destacados filósofos del siglo pasado, Paul Ricoeur, que representó a la corriente de filosofía conocida como la hermenéutica. Estoy convencido que la investigación filosófica y lingüistica de Ricoeur puede aportar mucho a nuestra actual concepción de la comunicación. Por ello dedicaré algunos breves reflexiones a su filosofía y la forma en que puede iluminar a los actuales desafíos de la comunicación.
Tenemos muchos desafíos como comunicadores. Mencionamos tan solo la innovación tecnológica y sus repercusiones en nuestras culturas y en el mundo de la comunicación, la discusión alrededor de la ciudadanía y como se podrá incidir en ella como comunicadores, la gran brecha entre personas con acceso y los sin acceso a la comunicación que es la inmediata continuación de la gran desigualdad, en el ámbito mundial y latinoamericana, entre ricos y pobres.
No es de sorprender que el mundo de la comunicación se quede fascinado con estas innovadoras tecnologías, y preocupado por estos apremiantes problemas sociales, preocupación social que ha sido una de las fortalezas de la comunicación católica y cristiana en estas últimas décadas. Pero tenemos otros desafíos en la comunicación que, a menudo, se olviden por la avalancha de los cambios tecnológicos y sociales. Una de ellos es la formación de nuestros comunicadores. En un mundo de cambios es muy importante innovar al pensum de estudio de nuestras facultades de educación y emprender la formación permanente de los comunicadores que ya se han establecidos.
Unas de los problemas de nuestras facultades de comunicación, un problema que comparten con la mayoría de carreras universitarias latinoamericanas, es que no existen espacios de investigación. Es, por supuesto, otra consecuencia de la brecha entre pobre y ricos en nuestro mundo. La formación se comprueba ser eminentemente práctico, enfocado a la realidad de un limitado mercado comercial en que los futuros comunicadores deben realizarse en haber terminado sus estudios. Será siempre mejor que las facultades enfoquen a este mundo real de la comunicación de que apuntan a contenidos teóricos y especulativos que están en las nubes de la elevada teoría y de la más pura utopia. Pero hay otro principio, que es tan evidente que el anterior, y es que la falta de horizonte teórico limitara la flexibilidad y la creatividad de estos jóvenes comunicadores que tanto necesitarán en estos nuevos escenarios de la comunicación.
No debemos resignarnos en esta evidente escasez de recursos económicos que limita a la investigación en América Latina. El teórico nunca debe ser el oposito o el polo contrario de lo que resulta ser práctico. La teoría tan solo comprueba su validez por sus posibles aplicaciones e innovaciones en una práctica diaria, en nuestro caso en la práctica diaria de los comunicadores. La innovación tecnológica es el mejor ejemplo de esta incidencia del avance de la teoría en el mundo de la comunicación. La revolución digital nos obliga reformular o hasta abandonar a los tradicionales medios que dominaron a la información del siglo XX como la prensa escrita, el radio y la televisión.
Pero hay otras revoluciones como las de las Ciencias Sociales y de la teoría literaria -revoluciones que han sido preparadas y debatidas en la filosofía del siglo XX- que no fueron incorporados en la práctica diaria de nuestros comunicadores. Es evidente que estas revoluciones no han sido tan evidentes y obligatorias que la que nos impone la tecnología; han sido revoluciones silenciosas cuyos descubrimientos tan solo se difundieron en un limitado aunque influyente circulo del mundo académico.
Yo propondría, sin embargo, que nuestros comunicadores, en que incluyo periodistas, radialistas, productores y estudiosos de audio, de cine y video, no estarán capaces de enfrentar a la actual revolución tecnológica si no logran incorporar y adueñarse de estas otras, silenciosas, revoluciones del siglo XX. Precisaré esta tesis en esta forma que si los comunicadores no logran incorporar al ‘giro hermenéutico’ de la filosofía del último siglo terminarán con una práctica superficial y nada crítica del diario manejo de la comunicación.
No hay ninguna revolución tecnológica que puede sustituir al conocimiento de los mecanismos de la lengua y de la comunicación en particular, los de la narración y de la ficción como han sido explorados, entre otros más, por un filosofo como Paul Ricoeur. En estos debates de la filosofía hermenéutica y de la teoría literaria se avanzó cualitativamente en importantes problemas como la de la veracidad de nuestra información, es decir el antiguo debate alrededor retórica, ideología y utopia, y el de la relación entre el relato descriptivo o narrativo (de la novela y del cine por ejemplo) y el discurso crítico de las ciencias; problemas que persiguen todavía a nuestros actuales discusiones de la comunicación alternativa.
(por continuar):
vea:
La exploración de la lengua en Paul Ricoeur. Homenaje a Paul Ricoeur II
Referencias:
Homenaje a Paul Ricoeur; organizada por el Centro de Estudios de Ética Aplicada de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Recomiendo sobre todo la escueta introducción de Ana Escríbar Wicks .
La Website de Ricoeur en España e Hispanoamérica

Recuerdo en este momento unas palabras que lo han hecho famoso y es que el hablando del símbolo dice lo siguiente “el símbolo da qué pensa” Ricoeur, me parece a mi, que invita a tener una mirada atenta, en estos momentos donde la tecnología en cierto modo nos inavade Ipod, Mp3, Mp4. Wii,Msn. son cosas que nos pueden de un modo u otro alejar de la calidez de la palabra humana, la cual es símbolo y entodo momento nos da qué pensar, es decir, llena de preguntas nuestra existencia, y a su vez, nos dan contenidos para pensar.
Nos hace falta más acercamiento los unos con los otros, la formación de los comunicadores debe estar cargada de ese contacto con la gente, lo que ellos piensan lo que les preocupa, lo que les alegra, y no solamente formar-se y formar-los para ser vendedores de noticias ir a la comunicación social es entrar en la raíz íntima del otro, para comunicar y sensibilizar a los demás, comunicar, es salir al encuentro de los demás, formar-se según Perez Esclarín y transformarse, dejar al hombre viejo y poder mirar el sol con nuevos ojos.
Sabemos que lo urgente tapa lo importante, es decir, que el noticiero salga, que las entrevistas se den, que los invitados lleguen a tiempo, son cosas urgentes que atendemos día a día, pero la formación es importante ya que nos da una nueva visión, creo que toda el pensamiento de Ricoeur, se resume en la hermeneutica de la propia existencia