Archivo Mensual de Noviembre, 2008

Necesitamos una iglesia que se atreva a experimentar

Entrevista con José Comblin

www.moceop.net/IMG/arton357.jpgQuito, Universidad Andina Símon Bolivar, 28-08-08 

Esta entrevista con el padre Comblin, toma como referencia su participación en el Encuentro Internacional con ocasión del vigésimo aniversario de la muerte de Monseñor Leonidas Proaño en la Universidad Andina Simón Bolívar (27-08-08), y un artículo suyo elaborado a partir de la ponencia que pronunció en un Encuentro en Medellín para recordar los cuarenta años de la II Conferencia General del Episcopado latinoamericano. Este diálogo busca profundizar algunos temas sobre el actual estado de la iglesia católica hoy.

OCLACC: Usted señala en sus ponencias que con la idea de la nueva evangelización que se anuncia en la Conferencia Aparecida, se intenta buscar una solución individual, que retoma una forma de misión tradicional, del pasado, sin reconocer y sin tomar en cuenta a los problemas estructurales que están atrás de la falta de incidencia de la iglesia católica. ¿Cuáles son estas estructuras que no sabe reconocer la Iglesia y que, según usted, suelen impedir una verdadera evangelización?

Comblin: Conocimos ya la fase la nueva evangelización incentivado por el anterior papa Juan Pablo II y no se desencadenó una nueva evangelización; esta iniciativa se quedó en palabras y por fin y cuenta no pasaba nada. Y es lógico porque el problema es justamente que la iglesia se ha encerrado en el ámbito de sus instituciones y estructuras y ya no logra contactarse con el mundo de hoy. Se ha instalado un episcopado, y un tipo de obispo, que es administrador de la diócesis pero que no se interesa por lo que ocurre en el mundo; por consiguiente, un tipo de obispo que no tiene presencia evangelizadora. Los sacerdotes están de forma igual, encerrados en las parroquias, y los seminaristas encerrados en la institución eclesiástica; ya no aprenden lo que está pasando en el mundo. ¿Entonces, cómo van a evangelizar?

En todas las parroquias hay una pastoral de los enfermos, de los comerciantes, de los obreros, pero son grupitos de dos o tres que todavía se adhieren a la iglesia. Y con ello se crea una ilusión porque la iglesia, en verdad, ya no está en el mundo. Por dar un solo ejemplo, ya no existe la pastoral universitaria. Debería haber 5 a 6 millones de estudiantes universitarios en Brasil, un 10 % de los jóvenes. Y tan solo hay por allí y allá una esporádica presencia de un religioso. Yo estoy viviendo en la ciudad de Joao Pessoa, y allí hay más de cincuenta mil estudiantes universitarios y no existe ninguna atención pastoral, ni un sacerdote o religioso. Y ahora se dice que va a acontecer una gran misión, ¿pero cómo y con quién? Por seguro que algunos estudiantes si tienen un sentimiento religioso pero, por lo general, están totalmente separados de la institución iglesia. Temo que va a acontecer el mismo como con la iniciativa de Juan Pablo II. Todos hablaron de la nueva misión y la prioridad de todos era la nueva evangelización, pero no pasaba nada. Y ahora, seguramente, todas las instituciones católicas van a llamarse misioneras, pero en la práctica, ¿quién va a emprender todo eso?

Por supuesto habrá que tomar en cuenta que la fidelidad a la práctica religiosa por parte del pueblo católico en América Latina nunca ha sido tan grande. No existía la obligación de asistir a misa como le conocimos en Europa, por ejemplo. Y esta ausencia de una verdadera vivencia de la fe católica hizo más susceptible al pueblo pobre a la influencia de las otras iglesias, sobre todo las de inspiración pentecostal. En mi barrio de 10.000 habitantes en Joao Pessoa existen 44 iglesias protestantes y tan solo tres parroquias católicas. En la ciudad amazónica de Manaos, la asamblea de Dios, una sola denominación de las iglesias pentecostales, tiene encima de 500 iglesias, sin contar a las demás denominaciones. La iglesia católica entregó las masas populares a los evangélicos. Antes había más sacerdotes, religiosas y religiosos que estaban trabajando en los barrios pobres de las ciudades, y entre los pobres en el campo: hoy ya no tenemos suficientes representantes trabajando en estas periferias

OCLACC: Usted observa en su ponencia en Medellín que falta una profunda formación bíblica, teológica y espiritual de los sacerdotes para una misión como se propone en la Conferencia de Aparecida. Y que la música y el canto han ido reemplazado a la reflexión y el estudio en el clero, lo que corresponde, por lo demás, a la nueva cultura global que nos envuelve.

Comblin: Si usted invita a jóvenes para una noche de oración y de alabanza en la parroquia, puede contar con unas 400 personas. Pero si invitas para un tema alrededor los problemas sociales o políticos y la posición de la iglesia al respecto, llegarán tan solo unas cuatro. La mayoría de los párrocos no se interesan por estos problemas tampoco, se interesan sobre todo para lo que convoca a la gente. Para lo que es show, con música y baile, la gente viene. El padre Marcelo Rossi en Sao Paulo, que es el gran sacerdote cantor de Brasil de una liturgia cantada y bailada, nunca celebra con menos de 30.000 personas; celebra en estadios de fútbol con 50.000 a 60.000 personas. Para su primer CD la gente se colgaba en las filas y se vendieron en pocos días cuatro millones de ejemplares. El obispo se demostró feliz, porque con eso, decía, iba a construir veinte iglesias. Pero estas celebraciones son eventos de carácter cultural mucho más de que sean de incidencia evangélica. Después la gente vuelve a su casa y allá termina el acontecimiento religioso; es decir no tiene mayores consecuencias por la vida social o personal de los participantes…

Entrevista completa:

entrevista_jose_comblin_28-8-08_1era parte

 entrevista_jose_comblin_28-8-08_2a parte