Ética de los medios y construcción de ciudadanía

Adela Cortina
Filósofa, profesora de la Universidad de Valencia, España.
Conferencia Magistral en la III COMLAC, Loja, Ecuador, Martes 16-10-2007.
Hay una gran cantidad de teorías sobre la ciudadanía, pero ¿qué creemos que es ser un buen ciudadano, en el más pleno sentido de la palabra? Esto no es sólo un concepto, sino un proyecto. Creo que un auténtico ciudadano es el que trata de ser el dueño de su propia vida, aquel que no es esclavo, ni vasallo ni siervo, sino que es su propio señor. El que escribe el guión de su propia novela, el protagonista de su propia vida, aquel a quien no le escriben su vida desde otro lugar; aquel a quien no le escriben el guión en el seno de una comunidad política.
El ciudadano, no es vasallo. El ciudadano no es siervo. El ciudadano no es esclavo. Y es muy importante construir comunidades de ciudadanos, de gentes que no son manejadas por otras, que no son manipulados por otras; sino que quieren construir su propia vida. Pero lo más bonito de la ciudadanía es que nunca se puede construir en solitario, sino que el ciudadano quiere construir su autonomía siempre junto a otros, junto a los que son sus conciudadanos en el seno de la comunidad política.
La idea de la ciudadanía siempre lleva aparejado el ser con otros, no se es ciudadanos en solitario. El ciudadano es con otros ciudadanos que son igualmente ciudadanos con él. Con lo cual, como ustedes se dan cuenta, se nos van perfilando dos ideas fundamentales; autonomía e igualdad. Tenemos que ser autónomos con aquellos que son nuestros iguales en el seno de la comunidad política.
Y en este sentido, conviene recordar aquel maravilloso texto de Aristóteles en la Política, que podría parafrasearse del siguiente modo: El ser humano, el hombre, precisamente porque tiene la razón, la capacidad de razonar, es aquel que vive siempre en sociedad. El que no puede vivir fuera de la sociedad, porque el que vive fuera de ella, o es más que un hombre porque es un Dios, o es menos que un hombre porque es una bestia”. El ser humano, el hombre vive siempre en sociedad. Desde el punto de vista cristiano, incluso Dios también es comunitario y no es un ser individual.
Pero si hablamos de tejas para abajo, el ciudadano es claramente aquel que, con los que son sus iguales convive, y como decía Aristóteles, trata de deliberar. Y esto lo digo bien despacito porque nos va a servir para todo lo que comentemos más tarde: El ciudadano es aquél que trata de deliberar junto con sus conciudadanos sobre lo bueno y lo conveniente, sobre lo justo y lo injusto”. Como decía Aristóteles, el hombre tiene la capacidad de razonar y eso es lo que lo hace vivir con otros, y tratar de deliberar conjuntamente sobre lo justo y lo injusto, sobre lo bueno y lo malo. Y justamente esto –añade- es la casa y es la ciudad.
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