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Archivo Dario de 12 Septiembre 2007

Taller: Comunicación, Evangelización y Discipulado en III COMLAC, 2007

16 Octubre 2007 15:00a18 Octubre 2007 18:00

 

ComunicateEl objetivo del taller es articular el trabajo de las y los comunicadores católicos de América Latina y el Caribe, para promover la participación de la sociedad en la renovación de la Iglesia Latinoamericana y el desarrollo de un nuevo tipo de discípulos y misioneros cristianos.

Un espacio para que comunicadores/as y teólogos/as profundicen las conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinaomericano y elaborar propuestas para orientar la labor de comunicadores/as y medios católicos en los próximos años. Inscríbete!!!

La Comunicación en el Documento de Aparecida

El documento de Aparecida le concedió especial importancia al tema de la comAparecidaunicación.

En el capítulo X que se refiere a “Nuestros pueblos y la Cultura”, se incluyeron varios párrafos específicos sobre la necesidad de potenciar la pastoral de la comunicación en nuestra Iglesia latinoamericana. Aunque en el resto del Documento se hacen también algunas referencias sobre el impacto de los medios de comunicación y las nuevas teconolgías de la comunicación e información, es oportuno dar una mirada a lo que se dice sobre la Pastoral de la Comunicación.

En la certeza de que lo expresado por nuestros obispos servirá para que las y los comunicadores católicos profundicemos en la delicada tarea que tenemos en las manos, y sobre la urgencia de utilizar mejor estas herramientas que Dios nos ha facilitado, me permito poner al alcance el capítulo que sobre comunicación se incluye en el Documento de Aparecida.

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Buscando el Perfil de comunicador

Walter Moschetti*

El planteo inicial que hacemos al buscar el perfil del comunicador católico es preguntarnos “Quiénes somos?”. Tan valioso es identificar esta identidad propia, que nos sitúa como cristianos comprometidos en la tarea evangelizadora de la Iglesia, que determinará nuestra acción y hará que nuestro compromiso sea más conciente, y de allí, más efectiva nuestra tarea.

Camara La realidad relativamente nueva de la comunicación social en la vida del mundo y de la Iglesia, hace que muchas veces no estemos situados como comunicadores católicos dentro de la Pastoral orgánica de la diócesis, o incluso de nuestra parroquia, movimiento o institución. Es más fácil identificar y nuclear a catequistas, voluntarios de Cáritas, ministros y colaboradores de la liturgia, que a los que estamos realizando nuestro apostolado utilizando los instrumentos de la comunicación social. Busquemos nuestro lugar, organicemos nuestra pastoral, tan vinculada con las demás pastorales, encontrémonos para compartir nuestra tarea, seamos factores de comunión y unidad en nuestras comunidades.

Esta es una tarea propia de nuestra misión. No podemos ser cómplices de la gran obra diabólica de la división. Nuestra comunicación debe expresar nuestra comunión. A la vez, la comunicación, favoreciendo el encuentro, el diálogo, la apertura, el conocimiento, genera en su entorno, comunión. Estamos llamados a ser instrumentos de unidad en la Iglesia.

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Comunicación para la Comunión un aporte desde OCLACC, camino a Aparecida

Comunicación para la Comunión

El cambio de época que vivimos no ha resuelto, ni mucho menos disminuido, las profundas desigualdades económicas y sociales que caracterizan la realidad de Latinoamérica y del Caribe. La llamada sociedad de la información o del conocimiento, en la que supuestamente la humanidad entera ha ingresado, no deja de ser un eufemismo para millones de hijos e hijas de Dios que sobreviven en condiciones infrahumanas sin esperanza cercana de vislumbrar una salida.

El cambio de paradigmas, los nuevos desafíos para la clásica organización familiar, la importancia del diálogo y el respeto entre las diferentes culturas, las diversas posibilidades que abren las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, etc. Representan nuevos desafíos para los comunicadores. ¿Cómo ser discípulos de Jesús en esta realidad? ¿Qué significa comunicar la buena nueva a los pobres? ¿Cómo proclamar desde los tejados el amor de Dios?

1. Las apuestas básicas: la Encarnación y la Comunión

La Iglesia en Latinoamérica, en atención plena al Espíritu, está inserta en “el movimiento mismo de la Encarnación”, como lo dijera Juan Pablo II, al invitar a la Iglesia Universal a Encarnarse en el tiempo y en el espacio de “la realidad concreta de cada Iglesia donde el misterio del único Pueblo de Dios asume aquella especial configuración que lo hace adecuado a todos los contextos y culturas” (NMI, n 3).

En el espacio de las comunicaciones, la Iglesia en Latinoamérica, siguiendo el dinamismo de la Encarnación, descubre que entender la comunicación como camino para la comunión va mucho más allá de la mera transmisión de información. La comunicación, por su propia raíz etimológica del latín communis, apuesta por construir la comunidad, donde “la comunión y el progreso en la convivencia humana son los fines principales de la comunicación” (C.P, n 1).

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Los Salmos del Comunicador

Pbro. Walter Moschetti (*)

El Salterio es el libro de oración que se fue componiendo a lo largo de varios siglos para dialogar con Dios. Hoy, a nuestro alcance, los salmos nos ayudan a establecer una comunicación con Dios más profunda y más íntima, universal y personal a la vez, y nos ayuda a expresar nuestras experiencias y las aspiraciones más profundas de nuestra alma: nuestras luchas y esperanzas, nuestros triunfos y fracasos, nuestras rebeldías y arrepentimientos, y, sobre todo, la súplica ardiente que brota de nuestras propias miserias.

Salmos Releeremos los Salmos a la luz de la revelación dada por Jesucristo. Imitaremos a nuestro Maestro que también los rezó: cfr. Lc.2,41-42; Mt.26,30; 27,46; Lc.23,45; Jn.19,28.

A través de un recorrido reflexivo y orante de los Salmos iremos al encuentro con Dios a partir de nuestra vocación como comunicadores, para releer nuestra misión a la luz de la palabra divina que, puesta en nuestros labios, se convierte en oración: súplica, alabanza y acción de gracias de quienes ejercemos nuestro apostolado como respuesta al llamado de Jesús que nos envía: “Vayan y anuncien el Evangelio a toda la creación” (cf. Mt 28).

El Salmo 1 “Los dos caminos” nos muestra esa realidad ambivalente desde donde ejercemos hoy nuestra misión de comunicadores. Siempre nos encontramos en la encrucijada que plantea el salmo: “somos como paja que se lleva el viento” (v.4) o resolvemos “no seguir el consejo de los malvados” (v.1). Nos sumamos a una comunicación que busca aceptación popular aportando un discurso “aceptable” que compra la opinión pública sin límites éticos, u optamos por no traicionar nuestras convicciones. Sólo se elige este camino cuando “se medita de día y de noche la ley del Señor” (v. 2) y se sabe con la certeza de la fe, “que el camino de los malvados termina mal” (v.6).

La elección de nuestro camino, en la fe del Señor que nos envía, nos enfrenta con el desafío de ir contra corriente, pero nos asegura la producción de los frutos que deseamos: “todo lo que haga le saldrá bien” (v.3).

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