Un recorrido de la teología de Gustavo Gutiérrez;
por sus 80 años
El teólogo Gustavo Gutiérrez, uno de los más reconocidos teólogos en América Latina de la corriente de la teología de la liberación, celebró en junio de este año su ochenta aniversario mientras que llegó, también, a sus cincuenta años de sacerdocio. Es un momento idóneo para detenernos en la influencia de este versátil teólogo en la teología y la vida de la comunidad eclesial.
Por los acontecimientos personales mencionados se publicó un libro en honor a Gutiérrez con ensayos de colegas teólogos y teólogas y mensajes de una diversidad de personas , que valdrá mucho que lo leamos, porque, en todo su ambiente de festividad, nos recuerda de importantes pautas de la historia del caminar y del desarrollo de la teología y de la iglesia desde el Concilio Vaticano II en qué ha ido creciendo el aporte desde América Latina. En el libro encontramos múltiples aportes de personas que han compartido el itinerario teológico y pastoral de Gustavo Gutiérrez.
No puedo abarcar el conjunto del trabajo teológico y pastoral de Gutiérrez en este pequeño espacio y me concentraré, por consiguiente, en un tema particularmente central de su teología, su concepto de la evangelización del que debe encargarse la iglesia; un tema, por lo demás, de alta actualidad ahora que la iglesia latinoamericana está por emprender la ‘nueva evangelización’ del continente. La palabras misión y evangelización utilizaré aquí como sinónimos.
Evangelización y opción preferencial por los pobres
En la publicación en honor a sus ochenta años el teólogo jesuita belga Jacques Haers resalta que unas de las preocupaciones de la teología de Gutiérrez y de la teología de la liberación latinoamericana ha sido de aclarar la influencia de los mecanismos e impactos de las estructuras sociales en la organización de nuestra sociedad humana, y de incorporarles en la reflexión teológica y en la concepción de la pastoral y la evangelización por parte de la iglesia. Una pregunta clave de esta teología se puede resumir en: ¿Cómo podemos organizar nuestras vidas como comunidad eclesial, comunidad humana y comunidad solidaria y qué tipo de estructuras, instituciones y relaciones nos permiten o impiden la solidaridad ?
El concepto que más influyó en esta búsqueda por una comunidad eclesial solidaria fue la perspectiva de la opción preferencial por los pobres. Este concepto supo revolucionar y agudizar nuestra visión y nuestra perspectiva de la iglesia y su misión o evangelización. Como lo explicaba Gutiérrez en otro contexto, es solo desde el concilio Vaticano II que se comienza a comprender que la lucha por la justicia y que combatir la pobreza debería considerarse como una parte esencial de la evangelización. Los motivos o las causas de la justicia y de la evangelización se consideraban todavía como cuerdas separadas en el sentido común, en la teología y en el magisterio de la iglesia, y la iglesia no alcanzaba unirles.
El importante aporte y significado de la segunda conferencia de los obispos latinoamericanos en Medellín, en 1968, fue precisamente lograr relacionar estas cuerdas. Desde allí se elaboró y se precisó el concepto de la opción preferencial por los pobres y el de la justicia en el pensamiento de la iglesia en América Latina y en el magisterio universal. Las posteriores conferencias latinoamericanas y el papa Juan Pablo II subrayaron reiteradamente la importancia de estos temas, cuando el papa Benedicto lo formuló así en Aparecida, que la iglesia necesita ser que la iglesia es, abogada de los pobres y de la justicia.
La incorporación de estos dos temas, la lucha por la justicia y la defensa de la opción preferencial por los pobres en nuestra definición de la evangelización, no implica que estos dos principios comprendan todo lo que debería emprender la iglesia. El magisterio de la iglesia siempre defendió, y la misma conferencia de Medellín expresó claramente que la transformación social es tan solo parte de la evangelización; que la evangelización por parte de la iglesia comprende mucho más que estos dos temas .
Pero el concepto de la opción por los pobres, que está por si mismo inmediatamente relacionada con nuestra concepción de la justicia, si aportó significativamente en renovar nuestra perspectiva de la iglesia y su verdadera misión. Un primer avance en transparentar este concepto es que supo aclarar que la misión de la iglesia no puede limitarse a una transmisión de una teórica doctrina de fe, ni a una pura extensión de la cantidad de membresía de la iglesia, sino que esta doctrina de fe implica todo una práctica de amor hacia el prójimo y hacia la humanidad, cuyo punto de partido son, justamente, los más desfavorecidos. Gustavo Gutiérrez y otros representantes de la teología latinoamericana han sido enfáticos en que no se puede restringir el tema de la pobreza a una obligación de caridad por parte de los cristianos y que tampoco es lícito definirle tan solo como un tema de asistencia social. Lo que está en juego con la opción preferencial por los pobres es la pregunta sobre Dios mismo.
Como lo explica Josef Sayer en su introducción a un libro de Gutiérrez: “…no se trata únicamente del séptimo mandamiento. Lo que está en primer plano es el primer mandamiento, porque el absorbente mercado de ídolos, que se traga los intereses más vitales de gran parte de la humanidad, se opone a la confesión de un Señor del mundo y de la historia, que se presenta y se muestra como Él que toma parte por los pobres y marginados” .
Gutiérrez elabora el tema de la opción preferencial por los pobres y de la idolatría en casi todas sus publicaciones, también en el mismo libro en que escribe Sayer. El teólogo peruano define la idolatría desde la Biblia como una actitud de entregar su vida y de poner su confianza en algo o alguien que no es Dios. Indica que no tan solo el mercado y el lucro son objeto de un culto idolátrico y sostiene que el mismo afán por la justicia puede desembocar en una idolatría, como también la idealización y exaltación de las virtudes de los pobres suelen terminar en una decepción. El teólogo peruano defiende que la opción preferencial por los pobres no se puede fundamentar ni en el afán por la justicia ni en el amor para los pobres. Esta opción “es una opción teocéntrica. (Como) autentica decisión por los pobres reales del mundo de hoy, ella tiene sus cimientos en la gratuidad del amor de Dios, razón final de su preferencia. El fundamento místico es capital para la proclamación del Reino de Dios y de sus exigencias de justicia .”
Un segundo avance que se presenta en la concepción de la evangelización desde la perspectiva de la opción por los pobres es que ella nos obliga reflexionar alrededor de la evangelización ‘ad extra’ y esta otra evangelización ‘ad intra’, para utilizar palabras convencionales: entre la misión hacia las personas que no pertenecen a la iglesia y la pastoral entre las personas que sí se consideran cristianos, y que sí se les considera cristianos por parte de la iglesia.
La opción por los pobres concretiza que la misión ‘ad extra’ de la iglesia siempre necesita ser acompañada por un similar esfuerzo que se dirige ‘ad intra’ o casa adentro. Hablamos mejor de una misión simultánea que el Vaticano II comenzó a difundir con el principio que ‘la iglesia siempre necesita renovarse’ y que el papa Juan Pablo II y las conferencias episcopales latinoamericanas expresaron en la perspectiva que se debería iniciar una ‘nueva evangelización’ en este nuevo milenio. El punto de partida de la teología de Gutiérrez fue precisamente la contradicción, en términos bíblicos, el escándalo, que América Latina, el continente mayoritariamente cristiano no logró erradicar la pobreza . Aquello apunta a esta misión ‘ad intra’ de nuestra iglesia, la necesidad de sanarse, de renovarse ‘desde adentro’ en crear una verdadera comunidad solidaria como símbolo de cómo deben construirse las relaciones humanas según los preceptos de la Biblia y el Evangelio.
Con las palabras de Jacques Haers: “La opción para los pobres no ha de ser entendida de un modo paternalista o unidireccional: uno (el rico) da a otro (el pobre), mas no a la inversa. Ella es fruto de unión de todos, es eclesial y nos lanza hacia una eclesiogénesis más justa, como apuntan Jon Sobrino y Aloysius Pieris. Esta opción versa sobre cómo la solidaridad, don divino y necesidad de la creación, es vivida conforme a la justicia social; como construir juntos ‘iglesia’ en la perspectiva del Reino de Dios; cómo construir sociedades y comunidades justas “
Una teología al servicio de la evangelización
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Otros aportes:
G. Gutiérrez: la voz de los pobres
La teología como carta de amor
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