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Los gitanos en la Iglesia y en la sociedad

Se narra que los primeros ROMÁ (gitanos), que llegaron a Europa iban de país en país relatando extraordinarias y misteriosas historias sobre su origen. La gente los escucha embelesados, pero cuando desaparece la magia por lo desconocido los empiezan a ver como invasores, vagabundos, delincuentes e incluso como ateos. A partir de ahí nace la historia de los romá , que está sembrada de persecuciones, castigos e incomprensión.

Durante la inauguración del Congreso que se realizó el 1 de septiembre en Freising (Alemania), bajo el tema: “Los gitanos en la Iglesia y en la sociedad”, el Cardenal Renato Martino, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, invocó a todos de manera especial a los cristianos a superar la discriminación y la indiferencia y “asumir las propias responsabilidades, tanto en el servicio a la sociedad como en el compromiso político, con el fin de asegurar el respeto pleno de la dignidad y de los derechos de todo ser humano”.

Martino recordó que en anteriores Congresos Mundiales de la Pastoral de los Gitanos se llamó la atención sobre “los principios de igualdad y contra la discriminación, y se relevó la necesidad de un servicio central de la Iglesia que promueva la cooperación y el diálogo con los Organismos internacionales y nacionales y con las varias denominaciones cristianas, para eliminar toda forma de discriminación y violencia contra ellos”. Pero “lamentablemente, asistimos a una cierta inflexibilidad y actitudes ambiguas de Gobiernos que no podemos sino deplorar”, dijo Martino.

Para el Cardenal, precarias condiciones de vida y escasas oportunidades de instrucción y de trabajo, hacen que los jóvenes gitanos, experimenten sentimientos de desarraigo y desigualdad, pérdida de confianza en sí mismos, en el núcleo familiar, en las instituciones políticas, jurídicas y educativas, tanto sociales como eclesiales.

Martino emplazó a los gobiernos y organizaciones internacionales y nacionales proteger la dignidad de la persona “Si les corresponde a los individuos contribuir al justo orden moral y social de la comunidad con generosidad y valentía, con mayor razón le corresponde a los Gobiernos y a los Organismos internacionales y nacionales la protección de la dignidad y de la identidad de cada ser humano y de toda la humanidad”.

Por su parte el Arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, presentó algunas acciones en las que podrían involucrarse los jóvenes gitanos, entre ellas, crear un mayor número de centros, incluso eclesiales, con posibilidades de entretenimiento, estudio, preparación profesional; promover actividades de intercambio cultural entre jóvenes gitanos; formar comisiones mixtas de Autoridades eclesiales y estatales, para reflexionar sobre las problemáticas, así como programar estrategias de acción; ofrecer actividades para “sacar” a los jóvenes de la inercia, de la droga, alcohol, etc.; identificar y formar líderes para sus comunidades; entre otras.

Alrededor de 36 millones de gitanos están esparcidos por todos el mundo, en Europa, en las Américas y en algunos países de Asia. De esta cifra, se estima que dieciocho millones viven en la India, tierra originaria de esta población. En lo que se refiere al continente europeo, las estimaciones oficiales del Consejo de Europa dan un número que oscila entre los 9 y 12 millones, con relevante concentración en el este europeo. También en los Estados Unidos vive casi un millón de gitanos. Esta población está constituida por varios grupos y etnias, entre las cuales los más conocidos son los Rom, Sinti, Manousche y Kalé, los Yéniches y Xoraxané.

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