Los medios de comunicación social nos modelan e instrumentalizan los comportamientos. La sociedad moderna está modelada por la naturaleza de los medios masivos de comunicación, así como por sus contenidos. Vienen a ser ellos quienes instrumentalizan este nuevo escenario que llamamos posmo-dernidad. Esta mal llamada posmodernidad nos impulsa a vivir y a disfrutar del presente dentro de un amplio y confuso pluralismo de valores; critica y rechaza todo tipo de utopías, así como los grandes relatos; es escéptica frente a las consignas de “progreso”, “revolución”, “racionalismo”, “positivismo”…
Vivimos, por un lado “el crepúsculo y el desencanto de la razón ilustrada” mientras, en contraposición, florecen toda una gama de sentimientos y emociones.
Los grandes valores éticos se diluyen dentro de un creciente y decadente relativismo moral. Los compromisos son débiles y las convicciones provisionales.
El individualismo se hace cada vez más presente en nuestra sociedad junto con el consumismo, afectando la capacidad de selección y confundiendo lo superfluo e innecesario con lo conveniente e imprescindible.
Se privilegia lo banal sobre lo profundo, lo caduco sobre lo duradero, la exterioridad sobre la interioridad. La apariencia vale más que la realidad y el cuerpo más que el espíritu. Predominan los placeres inmediatos, aunque fugaces, sobre las satisfacciones profundas y gratificantes de la autorrealización personal, mientras vemos debilitarse el compromiso político y social transformador.
Todo ello guarda vinculación con la cultura de la imagen, de lo gráfico, de lo cromático, de lo personal, de lo cercano, de lo directo …que difunde por todo el mundo la tecnología cibernética, de tal modo que muchos analistas afirman que nuestra sociedad ha entrado ya en la era de la cibercultura. Continuar leyendo ‘El desafío de la educación’ »
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