Introducción
El 19 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, comenzamos la celebración del Año Sacerdotal. Al convocarlo, el Papa Benedicto XVI expresó: “Este año desea contribuir a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo”. Gran Torino de Clint Eastwood, sin ser una película con argumento explícitamente religioso, es una historia fílmica que nos puede ayudar a reflexionar sobre el sacerdocio, los valores cristianos y la figura de Cristo. La película es del año 2008 y se estrenó en México en el mes de marzo de este año. Yo la vi por primera vez antes de la Semana Santa. La película me atrapó, me emocionó, me evocó algunas parábolas cristianas y me hizo pensar en la redención de Cristo: ¡Esto vale tanto como un buen retiro de cuaresma!, me dije aquella vez. Fui un promotor de la película por Internet, en la parroquia, con los amigos. Por esto he querido traerla y comentarla aquí con ustedes en este marco de la Semana Cultural del Seminario de Saltillo

Análisis impresionista y en diálogo con el Evangelio
Walt Kowalski (interpretado magistralmente por Clint Eastwood) es un viudo más bien antipático, con cara de pocos amigos, racista (Recordemos como se dirige a sus vecinos orientales: “ratas de pantano”, “malditos bárbaros”), veterano de la Guerra de Corea (conserva un rifle M1 y una medalla de honor; pero también una culpa que lo atormenta), “sabe más de la muerte que de vivir” (como le dice el padre Janovich cuando hablan sobre la muerte y la vida, el dolor y la salvación), amante de los autos clásicos (trabajó en la Ford y cuida como una joya su Gran Torino modelo 1972), padre de dos hijos con los que está distanciado. Continuar leyendo ‘Gran Torino de Clint Eastwood: Una parábola cristiana’