La guerra ‘cristera’ en México, de 1926 a 1929, es un tema marginado en el cine. Apenas ahora, ochenta años después, se explicita en las pantallas en dos filmes recientes: Los últimos cristeros, de Matías Meyer y Cristiada de Dean Wright. Ésta es una costosa superproducción, con una muy cuidada dirección artística, ambientación y dirección, llevada adelante por la tenacidad de Pablo José Barroso, un gran equipo técnico mexicano, un reparto internacional de figuras latinas que filman en Estados Unidos y un director norteamericano que ha trabajado en Las crónicas de Narnia y El Señor de los Anillos.
La historia de Cristiada (For Greater Glory) arranca con la decisión del Presidente Calles de poner en vigencia las leyes de 1857 y 1917 de limitar las acciones de la Iglesia Católica y la actuación de extranjeros. Los Obispos deciden suspender el culto y cerrar los templos y los fieles responden de diversas maneras: unos con protestas pacíficas, otros con boicot económico, otros levantándose en armas. Los protagonistas de la película representan esta diversidad, donde destacan el general Enrique Gorostieta, como estratega militar contratado para dar dirección a la guerra, el convencimiento del sacerdote y general José Reyes Vega, la ferocidad violenta e impulsiva de Victoriano Ramírez El Catorce, la emotiva y sincera entrega del adolescente José Sánchez del Río, el pacifismo reflexivo de Anacleto González Flores. La película refleja la fe que mueve la actuación de los diversos actores sociales de este hecho histórico, pero no la fe en sentido sólo católico, sino la fe en las propias convicciones, en la libertad, en la voz del pueblo, en la lucha contra el poder, y también la fe en Dios y en Cristo. Continuar leyendo ‘Cristiada’

