A los niños y catequistas del Centro Cultural Loyola de Monterrey
Dios como personaje representado, sugerido, evocado, está desde los comienzos del cine. Del Dios encarnado en Jesús tenemos cientos de películas, desde la de los hermanos Lumiere (1897) hasta la de La Pasión de Cristo de Mel Gibson (2004). Pasajes bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento fueron llevados pronto a la pantalla. Ahí está entre otros el clásico de Cecil B. de Mille Los diez mandamientos (1923). Vidas de santos como La Pasión de Juana de Arco de Dreyer (1928) o Francesco de Liliana Cavani (1989) abundan en toda la historia del cine. Y tantas películas en las que aparece o se alude a Dios como ¡Que bello es vivir! de Frank Capra (1946) o Tiempos violentos de Quentin Tarantino (1994). En el presente artículo quiero evocar, comentar, entrar en diálogo con algunas imágenes de Dios que encontramos en relatos bíblicos y que de alguna manera veo reflejados en relatos cinematográficos del cine de Disney-Pixar.
Un Dios liberador: Bichos, una aventura en miniatura de John Lasseter (E.U., 1998, 98 min.).
La primera experiencia de fe del pueblo hebreo es que Dios es Liberador. El relato de Éxodo nos cuenta (Cf. Ex 1-15) cómo Dios se compadece de la situación del pueblo esclavo en Egipto y baja a liberarlo por medio de Moisés. En la historia de Bichos vemos desde las primeras escenas cómo las hormigas trabajan para sí pero también para los saltamontes que las mantienen oprimidas y explotadas a cambio de “protección”. Flik -nuestro protagonista- es una hormiga que se sale de la línea, que inventa, crea, se mueve… Después de un terrible accidente, Flik sale en busca de unos bichos guerreros (como en la película de Los Siete Samuráis de Kurosawa) que los ayuden a defenderse de los temibles saltamontes. Podemos comparar a este personaje con Moisés (Cf. Ex 3,1-11) o con algunos líderes de nuestro tiempo que nos inspiran, que sueñan y trabajan por un mundo mejor. La película, llena de ternura, encanto y buen humor, puede evocarnos a un Dios Liberador que dice: “Yo soy Yahvé; yo los sacaré de los duros trabajos de los egipcios, los libraré de su esclavitud… Yo los haré mi pueblo, y seré su Dios” (Ex 6,6-7)”.
Un Dios creador: Wall-E de Andrew Stanton (E.U., 2008, 98 min.).
Los relatos yahvista (Cf. Gn 2, 4b-25) y sacerdotal (Cf. Gn 1, 1-2, 4a) nos hablan de un Dios que creó al hombre y al universo entero. El primer relato (del siglo X a.C.) enfatiza que el hombre es creado por Dios a partir de la tierra (Adán es de la adamah, es decir de la tierra) y se le infunde un espíritu. Del sueño del hombre y de una de sus costillas Dios crea a Eva (aquella que da vida o la viviente). Adán encuentra en la mujer no sólo una ayuda adecuada sino un tú, un par, un complemento; por eso dice emocionado: “Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2, 23). El segundo relato (del siglo VI-V a.C.) nos habla de un Dios creador del universo que hace todo bien y crea al ser humano a su imagen y semejanza (Cf. Gn 1, 27) y los invita a crecer y multiplicarse.
Wall-E (que nos recuerda a Adán) es un robot que vive en un mundo devastado, lleno de basura, donde parece que la vida no es sustentable. Sueña, anhela una compañía, alguien con quien estrechar su mano. Desde el cielo baja Eva (que nos recuerda a la otra Eva, la mujer viviente), una robotina buscadora de vida. Wall-E se queda prendado de ella y juntos viven una aventura que salvará al planeta. Recomiendo ver los créditos finales y escuchar la última canción de Peter Gabriel: Down to earth (Bajemos a la tierra). Valores como el amor, la comunicación, la solidaridad, la lucha por la vida los encontraremos de principio a fin… y entre ellos a un Dios creador que nos invita a cultivar, cuidar nuestro planeta y ser más humanos.
Un Dios Padre: Buscando a Nemo de Andrew Stanton, Lee Unkrich (E.U., 2008, 98 min.).
La Parábola del Hijo Pródigo (Cf. Lc 15, 11-32) es una bella historia de un padre bueno que ama incondicionalmente a sus hijos. Jesús cuenta esta parábola porque los escribas y fariseos lo critican porque come con pecadores y publicanos (Cf Lc 15, 1-3). Con esta historia Jesús quiere decir y decirnos hasta dónde llega el amor de este Dios enteramente bueno.
La película Buscando a Nemo es la historia de un padre ejemplar; de un pez payaso que busca a su hijo, quien ha sido atrapado por un buzo. Toda la historia se desarrolla en el océano y en una pecera donde Nemo convive con otros peces que planean su escape al océano. Desde el comienzo de la cinta vemos a un Padre preocupado, ocupado, volcado a su hijo. Cómo olvidar aquella primera escena en que Marlin toma el huevecillo con sus aletas y dice paternal (y maternalmente): “Papi, te quiere, papi te cuida… Nemo” o cuando lo lleva a la escuela de su aleta como quien toma a su hijo de la mano y le previene de los peligros del océano. Con imágenes llenas de color, con personajes bien delineados (tortugas, pelícanos, tiburones y demás especies marinas), con un excelente guión, Buscando a Nemo es una película que nos evoca a un Dios que es padre, que nos ama, que nos busca, que quiere lo mejor para nosotros.
Un Dios que confía en nosotros: Los increíbles de Brad Bird (E.U., 2004, 121 min.)
Detrás de la parábola de los talentos (Mt 25, 14-30 ó Lc 19, 11-27) podemos ver a un Dios que se va lejos y pone su confianza en nosotros. El relato de Lucas nos cuenta que “Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la autoridad real y volverse” (Lc 19, 12); que “llamó a diez siervos suyos, les dio diez monedas y les dijo: ‘Negocien hasta que vuelva’” (v. 13). Continuando con la parábola, en la versión de Mateo, vemos que el que recibió cinco monedas o talentos ganó otros cinco, el que recibió dos ganó otros y ambos fueron reconocidos y recompensados (Cf. Mt 25, 16-17); pero el que recibió uno le fue quitado ese dinero por haberlo enterrado y no ponerlo a trabajar (Mt 25, 25-28).
En Los increíbles conocemos a una familia de superhéroes que tienen que ocultar sus poderes o talentos para incorporarse a la sociedad de una manera más “normal”. Robert Bob (Mr. Increíble) es un hombre con gran fuerza que trabaja en una compañía de seguros. Helen Parr (Elastigirl) es su esposa y madre de sus tres hijos, es ama de casa y tiene el poder de hacerse elástica. Violeta es la hija mayor y tiene el poder de desaparecer y crear campos de fuerza. Dash es el segundo y tiene el poder de correr a gran velocidad. Y finalmente el bebé (Jack-Jack) que al parecer no tiene poderes o todavía no los desarrolla. La aventura comienza cuando Mr. Increíble abandona la casa para prestar un servicio secreto que resulta ser una trampa, Elastigirl va en su auxilio y sus dos hijos mayores la acompañan. Todos sacaran lo mejor de sí para salvar a la familia y después a la ciudad entera. Detrás de escenas llenas de acción y entretenimiento podemos descubrir a un Dios que cree y confía en nosotros de una manera increíble.
Un Dios amoroso y siempre fiel: Toy Story 1, 2 y 3 de John Lasseter y Lee Unkrich (E.U., 1995, 1999 y 2010)
En el libro del Deuteronomio encontramos a un Dios profundamente enamorado, que elige a un pueblo al que quiere unirse íntimamente; que lo llama no por los méritos del pueblo, sino porque Él es amor; que es fiel y guarda su Alianza y su misericordia hasta mil generaciones (Cf. Dt 7, 7). Un Dios que con mano fuerte y tenso brazo ha liberado a su amado pueblo de la esclavitud (Cf. Dt 7, 18-19). Un Dios que nos da unas leyes, no para que nos salvemos y nos ganemos el cielo, sino porque ya hemos sido salvados (Cf. Dt 4, 6-22). Un Dios que quiere la felicidad del hombre (Cf. Dt 6, 3) y nos dice: “¿qué es lo que pide Yavé, tu Dios, sino que temas a Yavé, tu Dios, que sigas todos sus caminos y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma? Guarda los mandamientos de Yavé y sus leyes que hoy te ordeno para tu bien” (Dt 10, 12-13).
La trilogía de Toy Story es una bella historia sobre la amistad. Sus protagonistas son unos juguetes que cobran vida en ausencia de su dueño. Woody, el vaquero, es el juguete preferido de Andy; con quien tiene una relación muy especial. Desde las primeras secuencias vemos cómo con tanto amor y ternura juega con él, lo lleva sobre los hombros, lo abraza como fiel y gran amigo. La canción Yo soy tu amigo fiel (You’ve got a friend in me) de Randy Newman que abre esta trilogía, y se retoma con algunos arreglos en las otras entregas, es muy sugerente y viene a completar u orientar toda la trama. Conviene revisar la letra:
Yo soy tu amigo fiel
yo soy tu amigo fiel
y si un día
tú te encuentras lejos muy lejos de tu lindo hogar
cierra los ojos y recuerda que…
Yo soy tu amigo fiel
sí yo soy tu amigo fiel.
Con esta canción y esta historia en tres partes, que va desde que Andy es un niño hasta que cumple los 18; podemos evocar a un Dios que nos ama, nos acompaña, nos sostiene y que ha sido siempre fiel.
Sergio Guzmán, S.J. Monterrey, N.L. (México) a 7 de junio de 2012

Es muy interesante la propuesta
Me encanta como nos lleva a encontrar a Dios en las peliculas.
Dios lo sigue bendiciendo en su caminar.
Saludos