Entrevista a Luis García Orso S.J.
El cine que se exhibe actualmente ¿es un reflejo de la realidad?
El cine siempre ha contado historias sobre nosotros los seres humanos o historias que interesan a las personas, reconociendo la amplia gama de gustos e intereses que podemos tener. Por eso hay cineastas que tratan de transmitir más lo que ellos sienten de la realidad que les rodea, y otros directores prefieren tocar otros aspectos de la vida que ayuden a aligerar el peso de la realidad, que resulta agobiante o dolorosa, violenta o agresiva. Por tanto, habrá siempre el cine de comedia, de fantasías, de romance, de aventuras, etc. Pero también siempre hay los directores que experimentan con emoción y pasión lo más doloroso, preocupante, agresivo, de las situaciones que vivimos en la sociedad, y tratan de compartirnos en sus películas cómo las perciben y sienten, ya sea en una recreación ficticia o en un cine documental. Este segundo género va teniendo en México cada vez más buenos ejemplos y más seguidores. Unos magníficos ejemplos serían: Los que se quedan, de Juan Carlos Rulfo, sobre la realidad de las familias cuyos jefes emigran a trabajar a Estados Unidos; Los herederos, de Eugenio Polgovsky, retrato muy cercano y emotivo de los niños trabajadores en nuestro país; Presunto culpable, de Roberto Hernández y Geoffrey Smith, testimonio verídico y comprometido de las carencias y consecuencias absurdas de nuestro sistema judicial. Entre las películas de ficción que también nos reflejan la realidad actual estarían: Revolutionary Road (Sólo un sueño), sobre la descomposición del matrimonio dentro del sistema laboral competitivo y cruel en que vivimos; Backyard, para acercarnos en algo a la compleja y trágica situación de las muertas en Ciudad Juárez; Precious, que pone en el centro de atención la discriminación y violencia contra una adolescente negra; Red social (The Social Network), aguda recreación del origen de Facebook.
¿Qué sucede cuando el espectador sólo quiere ver cintas “bonitas” y se molesta si le recomiendan películas que a su parecer son agresivas?
Cada quien es libre de ver las películas que respondan más a sus gustos e intereses. Las recomendaciones sólo son eso. Ahora todas las salas de cine acostumbran colocar sinopsis de las cintas en sus carteleras para que los espectadores las lean antes de comprar sus boletos. Parece que siempre habrá personas que pidan películas sólo para entretenerse, divertirse, olvidarse de los problemas, relajarse, etc. Sin embargo, lo que me preocupa es algo previo al cine: si las personas nos vemos como parte de una sociedad y corresponsable con todos para afrontar problemas y necesidades, tomar conciencia de ellos, buscar cómo resolverlos. Cada quien decide cómo situarse en la realidad junto con otros: si de forma comprometida o de forma distante y evasiva. Y esta elección también puede reflejarse en las películas que uno elija ver. La situación social que vivimos en México es seria, violenta, injusta, preocupante… A ella habremos de responder desde nuestros valores humanos y cristianos. En este contexto, habrá un cine que quizás nos ayude a pensar, a tomar conciencia, a buscar caminos mejores; habrá también otro cine que sólo busque distraernos (en el sentido más estricto de la palabra): alejarnos de los problemas, de las personas, de todo compromiso. A veces algunos espectadores no valoran la postura ética que hay aquí, y creen que sólo se atenta a la moral si se presentan escenas agresivas y violentas (en cuestiones de guerra, crímenes, relaciones sexuales, drogas, etc.), sin ver que ya hay posturas morales previas en el mismo espectador. Ejemplos de algunas películas recientes con escenas agresivas pero que nos hacen reaccionar a algo mejor y más humano serían: Precious, Backyard, Sin Nombre, Gran Torino, Biutiful.
Por tanto, películas cuyo contenido puede ser violento para el espectador, ¿debemos o no mirarlas?
Nadie tiene obligación de ver una película que no quiera ver. La elección de una película habrá de hacerse por la persona misma de acuerdo a su madurez emocional, psicológica, moral, además de sus gustos e intereses, como antes decíamos. En el caso de un grupo de cineforo (en escuelas, parroquias, centros culturales), los organizadores habrán de elegir los filmes de acuerdo al público y a la finalidad del grupo, y habrán de advertir de la temática y del género de las cintas para que las personas lo sepan previamente y elijan o no participar. La violencia está presente, desgraciadamente, en nuestra realidad social, y no depende del cine. Hay además muchos tipos de violencia: en la familia, en las relaciones personales, en las escuelas, en los grupos marginados, en narcos, en militares, en asesinos, etc. Algunas películas habrán de mostrar algo de ella en una recreación cinematográfica y con su lenguaje propio, pero la realidad supera a la ficción. Hay seguramente más que lo que muestra en cine películas como The Magdalene Sisters (En el nombre de Dios), Ciudad de Dios, La cinta blanca, o El infierno.
¿Necesitamos actualmente de un cine con más esperanzas y más aliento?
Por supuesto será bienvenido todo el cine que no sólo busque divertir y entretener, o acercarnos a lo más doloroso o negativo de nuestra realidad humana y social sin darnos esperanzas, sino aquel cine que nos inspire, aliente, motive. Es lo que buscamos cuando hablamos de “espiritualidad en el cine”, y que no siempre se da. Con todo, también hemos de reconocer que muchos cineastas muestran en sus obras lo mejor del espíritu humano que no se conforma con la maldad, la violencia, la crueldad, el egoísmo, el desamor, la injusticia, y por eso sus historias transmiten algo de aquel espíritu que mueve a los seres humanos a salir adelante, a superar limitaciones y obstáculos, a buscar algo mejor y valioso en la vida, a trascender sobre el peso de la realidad y mirar otros horizontes. Quienes creemos en Jesucristo sabemos que su Espíritu inspira, ilumina, guía, anima, los corazones de todo hombre y mujer que quiera encontrar lo mejor para la vida propia y de los demás. El Señor de la historia también está presente en las historias de aquellos cineastas que se dejan mover por un espíritu que los anima a compartir sus búsquedas, sus esperanzas, su solidaridad con el hombre, sus propuestas de humanidad, su imaginación del amor verdadero a los demás. Nos urge un cine que nos dé esperanzas en medio de un mundo desesperado y confundido. Y, gracias al Señor, existe actualmente un cine así (como siempre lo ha habido). Los estudios Pixar, en películas de animación, nos sorprenden con la ilusión del amor que supera la edad y todo obstáculo en Up! (Una aventura de altura), y con el paso a la renuncia y a la generosidad de la entrega cariñosa en Toy Story 3. Clint Eastwood, octogenario, transparenta su madurez espiritual en el sacrificio por los otros del protagonista en Gran Torino. Jorge VI de Inglaterra da ejemplo de superación personal frente a sus limitaciones y frente a la necesidad de su pueblo en El discurso del Rey. Los monjes cistercienses en una aldea de Algeria saben a quién siguen cuando son capaces de dar la vida en De dioses y de hombres.
Somos invitados a descubrir la acción del Espíritu en nuestra historia, en muy diversas manifestaciones y experiencias humanas – incluido el Cine- en las que Dios nos quiere animar a la esperanza y a una vida más plena. Recientemente, en una alocución del 28 de febrero de 2011 al Consejo Pontificio de las Comunicaciones, lo ha expresado así el Papa Benedicto XVI: “El punto de partida es la misma Revelación, que nos da testimonio de cómo Dios comunicó sus maravillas precisamente en el lenguaje y en la experiencia real de los hombres, según la cultura propia de cada época… Es necesario por tanto hacerse oyentes atentos de los lenguajes de los hombres de nuestro tiempo, para estar atentos a la obra de Dios en el mundo”.
Luis García Orso, S.J. Presidente de SIGNIS MÉXICO, A.C.
El Observador: El Cine de hoy, Ciudad de México, Marzo 3 de 2011

Deja un comentario