(Retiro “CINE Y ESPIRITUALIDAD”)
Distintas entradas profesionales, distintas experiencias de vida, distintas edades… y un denominador común: todos/as ligados/as de una u otra forma al mundo de la comunicación y todos /as preocupados por el tema religioso.
Con ese trasfondo se planteó hace unos meses un retiro espiritual para comunicadores, desde la Asociación Peruana de Comunicadores Católicos (APECC).18 personas afrontamos el reto bajo la experta batuta del P. Luis García Orso, jesuita directivo de la OCCLAC y con residencia en Méjico.
Fueron 6 excelentes películas, diestramente seleccionadas y ordenadas la base de la reflexión, la oración y la celebración de un largo fin de semana: desde el jueves 14 de Febrero, a las 4 de la tarde, hasta el domingo 17 a las 3.pm. El día de S. Valentín enmarcaba bien el inicio: el nacimiento de una pequeña comunidad (la mayoría no nos conocíamos) entretejiendo nuestras historias con los hilos de otras historias plasmadas en la pantalla. Y justo al inicio de la Cuaresma, este tiempo de reflexión, purificación y conversión. La pantalla de cine sería nuestro manual para intentar ponerle contenido a esas palabras tan tradicionales.
Desde 3 continentes y 5 países y distintos: Irán (“El color del Paraíso” y “Baram”), Cuba (“Suite Habana”), España (“Solas”), Suecia (“Así en la Tierra como en el Cielo”) y Noruega (“El festín de Babette”), la vida cotidiana y los momentos cruciales, los sentimientos más nobles y los más ruines, la religión más alienante y la más liberadora, todo fue pasando ante nuestros ojos. Mejor dicho, todo fue penetrando por nuestros sentidos (no solo por los ojos) y removiendo lo más profundo de nosotros/as para hacernos sentir parte de esas historias sin permanecer neutrales.
Un retiro, desde luego, atípico: sin “meditaciones” ni charlas, sin bagaje de contenidos preestablecido,… Totalmente abierto a lo que personal y comunitariamente nos iba diciendo el Espíritu a través de imágenes y sonidos, luces y sombras, colores y canciones, signos y símbolos,… Realidades duras y hasta trágicas y realidades lindas y llenas de ternura y cariño. Todo encaminado a ir creando un clima de libertad y responsabilidad donde permita ser a cada persona ella misma y aportar lo mejor de sí a los demás.
Sería largo repasar el elenco de películas e imposible recoger la gran riqueza de experiencia compartida en pequeños grupos y en el pleno, así como el ir y venir de la Palabra de Dios a la vida y de ésta vuelta a la Palabra: las vivencias desde la pantalla transformadas en oración y celebración.
Unos días muy densos y ricos, una situación única para crear cercanía entre nosotros y una metodología retándonos a diverso tipo de réplicas y provocando un buen número de posibilidades de uso. No cabe duda que en esta cultura audiovisual que nos envuelve, el cine, además de arte, puede y debe ser fuente de nuestro crecimiento personal y espiritual.Ya la pelota está en nuestra cancha ¡saberla jugar!
José Mª Rojo García
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