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Archivo Mensual de Septiembre, 2007Página 2 de 3

Crítica de Regreso del Todopoderoso

Luis María Fittipaldi

Evan Baxter es elegido congresista y sabe que iniciará una nueva etapa de vida con su familia. Su lema partidiario es “vamos a cambiar el mundo…” (nada menos), pero no es esta vez el diablo el que mete la cola y da por suelo todo sino Dios (ese estupendo Morgan Freeman), quién lo obliga a armar un arca como un Noé moderno y salvar no solo especies animales sino también una trama argumental standart, la cual tiene su costado ecológico, tan en boga en el cine actual.
Steve Carrel con su máscara y dinámica es un efectivo comediante, esperemos que no caiga en un deshecho de tics insoportables con los que Hollywood y la industria del cine prediseñado nos terminaron pudriendo. La comedia sirve para ver en familia (sino hay otra cosa mejor para hacer, que seguro la hay…), tiene algún gag pero nada más. Simplísima y pasatista al mango, resalta eso si la belleza de Lauren Graham - ese bombón de “Bad Santa” - como la esposa y John Goodman como un congresista inescrupuloso. Adivinaron …? Si, tiene un final anunciado.

Tomado de RosarioCine

‘Babel’, terminando el año estupendamente

Red Stovall

El argumento de ‘Babel’ es la mar de sencillo, hablando de un montón de cosas. Encierra tres historias entrelazadas entre las que nos encontramos a un matrimonio con problemas de viaje en Marruecos, una chica sordomuda en Tokyo que se desespera por ser amada, y una criada mexicana que se lleva a los niños americanos que está cuidando a la boda de su hijo en México. Esos son los puntos de partida de cada historia, que Iñárritu nos va deshojando poco a poco hasta un desenlace extraordinario donde todo cobra sentido, cinematográficamente hablando, diría que los mejores momentos de la película se encuentran en la parte final. Y a pesar de que ya nos conocemos la treta usada por el director, y podemos llegar a adivinar cual es la relación entre los dsitintos personajes que pululan por el universo del film, nos importa relativamente poco, ya que se disfruta enormemente del buen hacer de su autor.

Iñárritu, apoyado una vez más en un guión de Guillermo Arriaga, le imprime un ritmo al film casi perfecto, y digo casi porque podría haberse ahorrado ciertas escenas que no vienen a cuento. Aunque el film peque de ser un pelín largo, no resulta cansino y se sigue con especial interés. Personalmente prefiero todo lo que acontece en Marruecos, que las otras dos historias, quizá porque me resulta más impresionante y porque a mi juicio me parece la parte más perfecta del film, sin absolutamente ningún fallo. Esto no puede decirse de las otras dos, en las que considero que hay cosillas que no quedan bien. Me explico. En la parte mexicana, por así llamarla, el desencadenante de todo el dramatismo es una reacción de uno de los personajes algo ilógica y tal vez poco creíble.

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‘Crash’, choque racial

Red Stovall

El guionista de ‘Million Dollar Baby’, Paul Haggis ha realizado su segunda película cómo director, la cuál se estrena en nuestro país la semana que viene, y ya era hora, porque es una producción del 2004. Lo hace con el subtítulo de ‘Colisión’, poco apropiado, diría yo, porque en el contexto de la película significa ‘golpe’, y más concretamente emocional. Desde luego eso es lo que no le falta a este magnífico film: emoción. La hay a raudales, en todo momento, no dejando libre al espectador un sólo instante, sumergiéndolo en una urbe de personajes, cada uno con su historia, y no nos deja indiferentes.

‘Crash’ sigue el típico esquema de película coral, dónde un montón de personajes que en apariencia, no tienen nada en común, nos hablan de sus problemas, de sus relaciones, de sus vivenvias, mientras sus historias van entrelazándose hasta llegar a un punto, un nexo de unión, dónde todo cobra sentido. Haggis, excelente guionista, aprovecha al máximo este esquema, pareciendo incluso que sea novedoso, debido a su enorme pericia para unir los diferentes elementos de la historia, aunque no llega a ser del todo perfecto, debido a que alguna situación esté un poco forzada, cosa que impide que nos encontremos ante la absoluta obra maestra que este film debería ser, porque la gran sorpresa de esta película se encuentra en la labor de Haggis tras las cámaras, ya que gracias a su estupenda puesta en escena, su propio guión termina teniendo una fuerza impresionante, alcanzando dimensiones casi épicas, gracias a unas poderosas imágenes, que el director combina perfectamente con lo habilidoso del guión, que nos lleva por las calles de Los Angeles, dotando a la gran ciudad de un aire místico que envuelve a sus personajes, tal y cómo sucedía en la mejor película de Lawrence Kasdan, ‘Grand Canyon’, película con la que ‘Crash’ guarda más de un punto en común.

Haggis coge la ciudad y a sus personajes, los lanza al vacío, y deja que tengan un auténtico y brutal choque entre ellos. Navega por los miedos y esperanzas de cada uno, con timón seguro. A algunos los hace odiosos, a otros adorables, y al resto una unión de ambas cosas. Los mezcla, los enfrenta, y actúa como casi un Dios con ellos, dirigiendo sus vidas en todo momento, haciéndoles pasar por situaciones límite, y haciéndoles ver que a pesar de las estúpidas diferencias raciales, y de lo puta que puede ser esta vida, siempre hay un lugar para la comprensión, para el aceptamiento, para el perdón, para el amor.

Haggis, como padre de sus personajes, decide el destino de cada uno, siendo a la vez benevolente, duro y desgarrador. Logra instantes sobrecogedores, como por ejemplo, el del póster, que pilla por sorpresa al espectador, arrancándole de dentro las más profundas lágrimas de desesperación (yo no pude evitar gritar un NOOO),y llenándote de angustia. Porque si algo tiene además la película, es tensión, a lo largo de todo su metraje, haciándote sentir incómodo en todo momento. Además los instantes ‘fuertes’ ocurren en silencio, y son apoyados por la música de Mark Isham, que compone un score absolutamente impresionante y lleno de fuerza, que cobra verdadera vida en algunos momentos.

¿Y qué decir de los actores? pues que están todos en verdadero estado de gracia, y cómo en toda película coral que se precie, son un montón de rostros más o menos conocidos: Don Cheadle, que además es uno de los productores del film; Sandra Bullock y Brendan Fraser, que aunque están fuera de sus típicos papeles, protagonizan la parte menos interesante de la película; Matt Dillon, que probablemente sobresale por encima de todos, y cuya interpretación merece un Oscar; Ryan Phillippe, cuyas motivaciones no resultan del todo convincentes; Thandie Newton, Jennifer Esposito, William Fichtner y muchos más, forman este fascinante universo de personas tan lejanas entre sí, pero semejantes, y tan distintas entre sí, pero cercanas. Y cómo conviven en el mismo mundo, unos más fácilmente que otros, pero al fin y al cabo, conviviendo. Y demostrando, una vez más, que las personas podemos ser de muy distintas maneras en nuestro exterior, pero dentro de nuestro ser, en lo más profundo, nos mueven las mismas cosas, nos dañan los mismos males, y lo único que queremos es ser amados.

Paul Haggis ha rozado la maestría, rodando un gran film, digno de verdad, que merece ser visto más de una vez, para recrearse en él, y dusfrutar de auténtico y verdadero CINE. En su momento dije que el primer trimestre del 2006 parecía traer cine de calidad. Ésta es la primera muestra.

Tomado de blogdecine

El laberinto del fauno

Luis García Orso, S.J.*

Cuenta el cineasta mexicano Guillermo del Toro que una de las imágenes de sus miedos de niño que más recuerda es cuando en la casa de la abuela, por las noches, un hombre cabra salía del ropero. Guillermo trató de exorcizar sus temores infantiles a través de una prodigiosa y creativa imaginación, en su paso por el colegio jesuita en Guadalajara, al filmar sus primeros cortometrajes (Pesadilla) en el bachillerato, y al fundar -a sus 18 años de edad - la productora de efectos especiales para cine Cronopia. Desde sus primeros trabajos como cineasta, Del Toro empieza a ser reconocido fuera de México: Cronos (1993), El espinazo del diablo (2001), Hellboy (2004). Las imágenes del miedo primerizo regresan ahora en su última obra: El laberinto del fauno (2006) que ha merecido el reconocimiento de la crítica cinematográfica:
 Año 1944, quinto año del triunfo de Franco en España. Ofelia (Ivana Baquero), una niña de trece años, junto con su madre Carmen (Ariadna Gil), convaleciente a causa de un embarazo avanzado y delicado, se traslada hasta una vieja casona en medio del bosque, lugar en el que se encuentra destacado Vidal (Sergi López), un cruel capitán del ejército franquista, nuevo marido de Carmen y por el que Ofelia no siente ningún afecto. La misión de Vidal es acabar con los últimos vestigios de la resistencia republicana, escondida en los montes de la zona. Ahí les aguardan Mercedes (Maribel Verdú), una joven que se encuentra a cargo de los demás miembros del servicio doméstico, el doctor (Álex Angulo) que se hará cargo del delicado estado de salud de Carmen y el destacamento a las órdenes del capitán. Una noche Ofelia descubre las ruinas de un laberinto donde se encuentra con un fauno (Doug Jones), una extraña criatura que le hace una increíble revelación: ella no es cualquier ser humano sino una princesa de un reino de inframundo al que ha de regresar si logra salir adelante en tres pruebas.
 A partir de ahí, todos los ingredientes de los cuentos de hadas que Ofelia lee y que le ayudan a escapar de la realidad que pasa a su alrededor, cobran vida, en dos mundos: el mundo real y el mundo que todos -menos Ofelia- llamará fantasía. Un cuento de hadas con princesa, castillo, bosque, hadas, guerreros, ogros, criaturas extrañas, pasillos secretos, bebidas mágicas, conjuros, pruebas para la heroína…pero no para contarse a niños. Un cuento para acercarnos a la destrucción de la infancia y de los mejores sueños a través del poder convertido en tirano y asesino.
Guillermo del Torro ha declarado en alguna entrevista: “Para mí, el fascismo representa el horror último, el más grande, y por esa razón es un tema ideal para contarlo como un cuento de hadas para adultos. Porque el fascismo es sobre todo una forma de perversión de la inocencia, y, por tanto, de la infancia. Para mí, el fascismo representa, en algún sentido, la muerte del alma, como algo que te forzara a hacer elecciones terribles y dejara una marca indeleble en lo más profundo de quienes viven a través de él”
Un cuento sobre el horror, el terror y la violencia, que se pasean impunemente, al aire libre, por la misma casa; que se impone, dictamina, ordena, asesina…Pero también un cuento sobre la capacidad de la imaginación, de la terquedad para salir adelante, del empeño por romper un hechizo, de la voluntad por sobrevivir y vivir de otra manera. Un cuento donde el ogro existe en nuestra vida ordinaria, y no sólo en la fantasía, y la heroína que ha de intentar vencerlo es sólo una niña que ha de tomar las decisiones que quizás un adulto no asumiría.
Un cuento para contarnos algo sobre nosotros mismos y sobre la sociedad que creamos, si empezamos a desentrañar la cantidad de imágenes y símbolos que vemos en la pantalla: puertas que se abren y puertas que se cierran, llaves que sólo una persona puede tener, un bosque a donde internarse para buscar, una mujer débil que espera un hijo y un hombre poderoso que espera un heredero, un hombre sin rostro y con ojos en la mano, laberintos, banquetes, un vestido de fiesta, libros de cuentos, y un bebé que nace a un mundo que también empieza.
Guillermo del Toro ha creado una narración de una belleza oscura y lúgubre, de una creatividad que no pierde ningún detalle de luz, claroscuros, espacios, música, imaginación, secuencia…Una narración tremenda y hondamente actual y universal, porque toca los resortes más íntimos del ser humano en nuestras fantasías, voluntades, sed de poder, esperanzas, sacrificios y propósito de vida; en nuestra capacidad de decir sí o no frente al otro. Para comprenderlo y cerrar esta historia hay que esperar la tercera y última prueba que ha de pasar Ofelia, delante de los que no creen en cuentos de hadas.

*Experto en Cine - México

ELSA & FRED

CRÍTICA por Leandro Marques

Una historia que desafía los prejuicios

Si se tratara de hacer un resumen, podría decirse que la película “Elsa & Fred” cuenta la historia de dos perso-nas que encuentran la manera de so-brellevar las tristezas y sufrimientos de toda una vida a cuestas para, en la última etapa de sus vidas, quizás cuando podían pensar que ya todo es-taba definido, poder permitirse el lujo de disfrutar en plenitud de la aventura del amor. Estas pocas líneas que de-finen el argumento de la película del director Marcos Carnevale —una co-producción española-argentina—, si bien no faltan a la verdad en absoluto, están muy lejos de explicar o graficar siquiera un poco lo que suce-de. De hecho, es infinita la distancia que separa a esa síntesis es-cueta de lo que el film es en realidad. La diferencia es tan grande como la que separa a una película densa, previsible y estereotipada de otra que sorprende en cada pasaje, que se deja fluir con armo-nía y desborda de frescura, filosofía y buen humor.

La solidez técnica y narrativa del film. La habilidad de Carnevale para poder estar presente ausentándose, por ejemplo, al situar siempre la cámara en el punto justo, sin dejarle nunca tomar dema-siado protagonismo. El equilibrio e inteligencia con que el guión compone a los personajes y plantea la evolución de la historia, tra-tando de esquivar la tentación de la caída en los lugares comunes. La deslumbrante labor de los actores, el español Manuel Alexan-dre y la uruguaya China Zorrilla (en unos de sus mejores pape-les). A través de estos cuatro factores fundamentales, la película se permite descansar en su estructura externa y olvidarse de ella, generando de este modo el marco ideal para que en pantalla aflore aquello que nada tiene que ver con lo material, y todo con el cine. Porque Elsa y Fred, juntos, son pura química y magia, y se convierten en socios de un sueño que atraviesa la pantalla. Ellos dos solos son capaces de desafiar a cualquier espectador prejuicioso (que mire con sospechas eso de una historia de amor entre gente mayor) a que se levante de su butaca y se retire del ci-ne si es capaz de aburrirse o fastidiarse aunque sea un minuto.

Crítica tomada de la Revista de Cine “La Butaca”

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‘Infiltrados’, así se hace un remake ¡Joder!

Red Stovall

Mañana hará un año justo que en estas páginas hablé de ‘Juego Sucio’, conocida internacionalmente como ‘Infernal Affairs’, y del excelente material que Scorsese tenía entre manos para hacer una nueva versión dotándola de su peculiar estilo, ese que las malas lenguas dicen que ha perdido en sus últimas películas. Esas mismas malas lenguas se empeñan en afirmar que Scorsese no conoce dicha película, lo cual no sólo me parece una soberana estupidez, sino que además es de nula credibilidad dada la famosa admiración que el director siente por las cinematografías asiáticas. En fín, un año después de aquella reseña que hice tengo la oportunidad de hablar de ‘Infiltrados’ que hoy mismo se estrena en nuestro país junto con la última película de Woody Allen, al que le mete un gol por toda la escuadra. Y no es cuestión de compararlos como directores. Simplemente creo que ‘Infiltrados’ es mucho mejor película que ‘Scoop’ y será la reina de la taquilla durante esta semana. Porque lo cierto es que tenemos de regreso al mejor autor de películas como ‘Taxi Driver’ o ‘Toro Salvaje’, dando una verdadera lección de Cine y de cómo realizar un remake en condiciones sin temer ni lo más mínimo su comparación con el original, entre otras cosas porque lo supera con creces.

‘Infiltrados’ como bien indica su ridículo título en español (¿es que nunca van a aprender?) versa sobre un policía infiltrado en la mafia de Boston, y un miembro de dicha mafia infiltrado en el cuerpo de policía de la ciudad. Imaginaos el resto: lealtad, amistad, soledad, traición, etc, todo ello a través del salvaje prisma de Martin Scorsese.

Porque si hay una palabra que define a esta película ésa es salvaje. Dos horas y media de precisa narración sin ningún bajón de ritmo, algo que conoce muy bien el señor Scorsese. Unos diálogos apabullantes, llenos de suciedad y palabras mal sonantes (“joder” es la que más se pronuncia) pero no dichos gratuitamente. Una galería de personajes fascinantes. Un guión conciso sin ninguna fisura. Y más, mucho más, en uno de los mejores thrillers de los últimos años.

Todo aquel que conozca suficientemente el cine de Scorsese ya sabe de lo que le hablo. El montaje, absolutamente excepcional, le infiere un ritmo al film pocas veces visto. Tengamos en cuenta que hablamos de una película que dura más de dos horas y media y el aburrimiento no asoma ni por recomendación, no se atreve. Scorsese no le da ni el más mínimo respiro al espectador, que queda atrapado en la historia desde el primer fotograma, avanza con un crescendo increíble hasta llgar a una parte final que ya pertenece por derecho propio a los anales de la Historia del Cine debido a su dureza. Un cierre inesperado y antológico lleno de sorpresas.

Tomado del BLOGCINE

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Los inicios del cine egipcio

Artículo tomado del portal Cine Árabe 

Egipto fue uno de los primeros países en conocer el cine. En 1897, los cámaras-proyeccionistas de Lumière filmaron y mostraron películas en este país que, más tarde, en 1908, llegó a disponer de unos doce cines y, en 1924,de cuarenta, explotados -por supuesto- por empresas francesas. Durante estos primeros años se rodaron unos cuantos títulos de producción europea o norteamericana, interpretados por actores extranjeros exceptuando unas pocas películas italianas donde tuvieron protagonismo algunos de los comediantes árabes. La cinematografía propiamente egipcia se inicia en 1928 con el estreno del film de Ahmed Galal, “Laila”, una película al servicio de su propia protagonista principal, Aziza Amir. A esta cinta le siguieron “La bella del Sahara” y “Zeinab”, interpretadas igualmente por actrices y actores nacionales famosos.

En 1929 Egipto estrena el sonoro con “Al claro de luna”, en realidad una simple sincronización con discos de canciones y danzas locales. Para que se pudiera oir hablar verdaderamente a los actores, el cine egipcio dependía -también en eso- de la tecnología colonial: En 1931, en París, se filma -y se graba- “La canción del corazón”, del italiano Mario Volpe, e “Hijo de papá”, de Mohammed Karim. Un año después se consigue que las películas se rueden ya con sonido en El Cairo y en Alejandría. Hacia 1935 el Banco Misr financia la construcción de unos estudios modernos en El Cairo y ello conlleva el inicio de una etapa industrial para la cinematografía egipcia hasta el punto de estrenarse una veintena de títulos por año, siendo uno de los más famosos el dirigido por el alemán Fritz Kramp, Wedad.

Antes de la guerra, los directores egipcios más experimentados fueron Galal, Karim, Misrahi, Lama, Rosti, Badrakan o el Gazaerli. Algunos de ellos eran también intérpretes y/o productores de películas donde actuaban sus mujeres o parientes (el caso de “Esposa en el interino”, “La hija del pachá”, de Galal, interpretadas por su mujer MaryQueeny), siendo el musical o las adaptaciones de obras literarias árabes modernas (”Zeinab”, “Baile en la Corte”…) los géneros más populares. Durante la guerra, la cinematografía egipcia sirvió de modelo para otros países árabes. Nuevos cineastas formados en Europa se interesan por temas más sociales, como el realizador Kamal Selim que rodó una especie de film neorrealista egipcio, “La voluntad”, retrato de la auténtica vida egipcia a través de los avatares por los que pasa un joven pobre; más tarde dirigió “La tarde del viernes”, “Los miserables” (adaptación árabe del homónimo de Victor Hugo) y “Víctimas del amor”. El éxito de estas películas incluso en otras naciones árabes era tal que permanecían mucho más tiempo en cartel que los títulos occidentales. En el público joven de tales naciones llegó a influir el idioma árabe-egipcio de aquellas películas, en cuanto al acento y giros.

Ya en la posguerra, la penetración de nuevos mercados árabes implica que la producción egipcia alcance los 64 títulos en1945-1946. Siguiendo el estilo neorrealista de Selim, el pintor surrealista Telmisanni realiza “El mercado negro”. Por su parte, Niazi Mustafá fue el primer director que hizo desarrollar un drama de aventuras entre beduinos en el film “Rahba”, en el que sobresale la fotografía de paisajes. Pero en 1948 desciende la producción a 33 títulos, muere Selim y la cinematografía egipcia, debido a su mercado más allá de sus fronteras, trasciende los temas locales para reflejar una especie de panarabismo fílmico basado en temas libaneses, marroquíes, sudaneses… A ello se le ha de añadir una nueva mentalidad de cine comercial que desarrollan los bancos propietarios de los estudios, que se orientan hacia una producción de bajo costo y la realización de “remakes” de éxitos hollywoodenses ahora en árabe. Como resultado -y a su vez reflejo de la sociedad corrupta y clasista bajo el reinado de Faruk-, El Cairo se convierte en el “Hollywood del Medio Oriente”; también sus películas: comedias, dramas, musicales…, un cine ajeno a la realidad de la sociedad egipcia, pobre y subdesarrollada.

A finales de la década de los años 40 la producción aumenta de nuevo hasta alcanzar los 60 títulos por año, que llegarán a 100 durante la siguiente década. Un enorme mercado en el contexto mundial arabo-musulmán (incluidos los musulmanes emigrantes en Occidente) se le ha abierto al cine egipcio. Hacia 1950 una nueva generación de cineastas, influidos por el neorrealismo italiano, va imponiéndose al cine comercial de posguerra. Salah Abu Seif es autor de “Siempre en mi corazón”, “Los amores de Antar y de Wabla” (sobre una leyenda árabe), “Te llegará el día”, “El obrero Hassan” (cinta que tuvo problemas con la censura de Faruk por haber reflejado las adversidades de las capas trabajadoras) y, ya proclamada la República Árabe Unida, “El monstruo” y “La sanguijuela”. Por su parte, Yuossef Chahine reflejó en sus películas el hecho de haber estado aprendiendo en Hollywood: “Baba amine”, “El gran payaso”, “El hijo del Nilo”, “Cielo infernal”, “Estación central”, “Djamila la argelina” y “Saladino”.

A los títulos de estos dos realizadores cabe añadir igualmente otros representativos de la década de los 50: “Nacimiento del Islam, de I. Ezzeldin, sobre Mahoma; “Mustafá Kemal”, de A. Badrakan, sobre uno de los fundadores del nacionalismo árabe; “Abajo el colonialismo”, de H. Sedki, acerca de las luchas contra los británicos; “Vida o muerte”, de Kamal el Cheikh y Y. Wahby, una historia que se desarrolla en El Cairo popular. En los años 60 los estudios y la mayoría de los cines egipcios fueron nacionalizados. Entre 1960 y 1970 la producción baja a un promedio de 50 películas anuales. Y. Chahin sigue destacando en las pantallas incluso de Occidente gracias a los Festivales Internacionales; sus títulos de esta década son “Alba de un día nuevo”, “Gente en el Nilo” y “La tierra”. Otros cineastas del período fueron H. Barakat (”El pecado”), H. Kamal (”Lo imposible”), S. Abu Seif (”Al Kahira Salasin”) y N. Mustapha (”Los diablos de la noche”). El resto de la producción estuvo compuesta por productos sin valor artístico.

Fuentes:

Xarxa telemática educativa de Catalunya. Xavier Ripoll Soria: HISTÒRIA DEL CINEMA.

Africainfomarket.org.

Bartolomé Burgos director de Centro de Información y Documentación Africanas CIDAF

De puño y letra de Gabriel García Márquez

Estos artículos de García Márquez fueron extraídos de “Opera periodística 2. Entre cachacos”, de la editorial Sudamericana.

El temor de que el cine se convierta definitivamente en un arte tributario de la literatura ha sido agravado en el presente mes (febrero de 1954) por sucesivas y a veces simultáneas presentaciones de películas basadas en piezas literarias. Varios ejemplos: De aquí a la eternidad; México de mis amores; El rebozo de soledad, versiones cinematográficas de las novelas: La luna es azul, Lecho nupcial, Julio César, basadas en piezas teatrales. Esto sin mencionar el reestreno de Electra, de Eugene O’Neill, y las proyecciones privadas de La señorita Julia, basada en la conocida pieza teatral en un acto, de Strindberg, y Las tres perfectas casadas, que es una adaptación de la obra de Alejandro Casona, hecha sin mucho esfuerzo ni originalidad por Mauricio Magdaleno y José Revueltas.

La conclusión parece evidente: día a día se restringe la originalidad temática del cine y se fortalece amplia y lamentablemente su dependencia de otros géneros con los cuales el verdadero cine, el cine puro y auténtico, puede tener elementos propios.

La crisis de argumentos originales -que es realmente una crisis de argumentistas de cine- no debe considerarse sino como una crisis del cine. Una crisis ante la cual no pueden conformarse los verdaderos cineastas, aunque ella sea resuelta con algo tan respetable y tan parecido al cine como el teatro fotografiado o la novela relatada en imágenes parlantes.

El verdadero cineísta

Es difícil definir al verdadero cineísta. Existe el especializado, el que devora dos horas de proyección en persecución de un detalle, de un ángulo fotográfico o de un acierto de dirección, y presencia la proyección con el mismo sentido con que un erudito descifra un pergamino antiguo. Es bastante discutible que ése sea el verdadero cineísta. Y sin embargo, también la matiné es la función más adecuada para el especialista. Los teatros donde se exhiben películas antiguas están llenos de ellos a las tres de la tarde.

El verdadero cineísta asiste al teatro casi siempre solo. Se sienta invariablemente en los sectores laterales. No mastica ni chicle ni come ninguna clase de golosinas. No lee periódicos, ni revistas, sino que permanece en las nebulosas contemplando la pantalla con cierto aire de concentrada estupidez, hasta cuando comienza la proyección. Entonces se desabrocha el cinturón, se desajusta los cordones de los zapatos y el nudo de la corbata, y trata de apoyar las rodillas o de trepar los pies en el asiento delantero. Cinco minutos después de comenzada la proyección, puede estallar una bomba en el teatro, que el verdadero cineísta no caerá en la cuenta. La película puede ser excelente o puede ser un mamarracho, eso no importa. Si a un verdadero cineísta se le dice en la calle que una película es insoportablemente mala, asistirá entusiasmado a la próxima exhibición, para convencerse de que es mala en realidad.

Este artículo ha sido tomado del portal: sololiteratura.com

Críticas de Cine

2007

El ultimátum de Bourne 

Transformes

Little Miss Sunshine

Todopoderoso 2

2006

Babel

Crash

El Laberinto del Fauno

Elsa y Fred

Infiltrados

Materiales

Manual de Cine y Espiritualidad 

Un modelo educacional para explorar la espiritualidad en historias cinematográficas

Estética del Cine

Cine fantástico

Los inicios del cine egipcio

García Márquez y el cine