Artículo tomado del portal Cine Árabe
Egipto fue uno de los primeros países en conocer el cine. En 1897, los cámaras-proyeccionistas de Lumière filmaron y mostraron películas en este país que, más tarde, en 1908, llegó a disponer de unos doce cines y, en 1924,de cuarenta, explotados -por supuesto- por empresas francesas. Durante estos primeros años se rodaron unos cuantos títulos de producción europea o norteamericana, interpretados por actores extranjeros exceptuando unas pocas películas italianas donde tuvieron protagonismo algunos de los comediantes árabes. La cinematografía propiamente egipcia se inicia en 1928 con el estreno del film de Ahmed Galal, “Laila”, una película al servicio de su propia protagonista principal, Aziza Amir. A esta cinta le siguieron “La bella del Sahara” y “Zeinab”, interpretadas igualmente por actrices y actores nacionales famosos.
En 1929 Egipto estrena el sonoro con “Al claro de luna”, en realidad una simple sincronización con discos de canciones y danzas locales. Para que se pudiera oir hablar verdaderamente a los actores, el cine egipcio dependía -también en eso- de la tecnología colonial: En 1931, en París, se filma -y se graba- “La canción del corazón”, del italiano Mario Volpe, e “Hijo de papá”, de Mohammed Karim. Un año después se consigue que las películas se rueden ya con sonido en El Cairo y en Alejandría. Hacia 1935 el Banco Misr financia la construcción de unos estudios modernos en El Cairo y ello conlleva el inicio de una etapa industrial para la cinematografía egipcia hasta el punto de estrenarse una veintena de títulos por año, siendo uno de los más famosos el dirigido por el alemán Fritz Kramp, Wedad.
Antes de la guerra, los directores egipcios más experimentados fueron Galal, Karim, Misrahi, Lama, Rosti, Badrakan o el Gazaerli. Algunos de ellos eran también intérpretes y/o productores de películas donde actuaban sus mujeres o parientes (el caso de “Esposa en el interino”, “La hija del pachá”, de Galal, interpretadas por su mujer MaryQueeny), siendo el musical o las adaptaciones de obras literarias árabes modernas (”Zeinab”, “Baile en la Corte”…) los géneros más populares. Durante la guerra, la cinematografía egipcia sirvió de modelo para otros países árabes. Nuevos cineastas formados en Europa se interesan por temas más sociales, como el realizador Kamal Selim que rodó una especie de film neorrealista egipcio, “La voluntad”, retrato de la auténtica vida egipcia a través de los avatares por los que pasa un joven pobre; más tarde dirigió “La tarde del viernes”, “Los miserables” (adaptación árabe del homónimo de Victor Hugo) y “Víctimas del amor”. El éxito de estas películas incluso en otras naciones árabes era tal que permanecían mucho más tiempo en cartel que los títulos occidentales. En el público joven de tales naciones llegó a influir el idioma árabe-egipcio de aquellas películas, en cuanto al acento y giros.
Ya en la posguerra, la penetración de nuevos mercados árabes implica que la producción egipcia alcance los 64 títulos en1945-1946. Siguiendo el estilo neorrealista de Selim, el pintor surrealista Telmisanni realiza “El mercado negro”. Por su parte, Niazi Mustafá fue el primer director que hizo desarrollar un drama de aventuras entre beduinos en el film “Rahba”, en el que sobresale la fotografía de paisajes. Pero en 1948 desciende la producción a 33 títulos, muere Selim y la cinematografía egipcia, debido a su mercado más allá de sus fronteras, trasciende los temas locales para reflejar una especie de panarabismo fílmico basado en temas libaneses, marroquíes, sudaneses… A ello se le ha de añadir una nueva mentalidad de cine comercial que desarrollan los bancos propietarios de los estudios, que se orientan hacia una producción de bajo costo y la realización de “remakes” de éxitos hollywoodenses ahora en árabe. Como resultado -y a su vez reflejo de la sociedad corrupta y clasista bajo el reinado de Faruk-, El Cairo se convierte en el “Hollywood del Medio Oriente”; también sus películas: comedias, dramas, musicales…, un cine ajeno a la realidad de la sociedad egipcia, pobre y subdesarrollada.
A finales de la década de los años 40 la producción aumenta de nuevo hasta alcanzar los 60 títulos por año, que llegarán a 100 durante la siguiente década. Un enorme mercado en el contexto mundial arabo-musulmán (incluidos los musulmanes emigrantes en Occidente) se le ha abierto al cine egipcio. Hacia 1950 una nueva generación de cineastas, influidos por el neorrealismo italiano, va imponiéndose al cine comercial de posguerra. Salah Abu Seif es autor de “Siempre en mi corazón”, “Los amores de Antar y de Wabla” (sobre una leyenda árabe), “Te llegará el día”, “El obrero Hassan” (cinta que tuvo problemas con la censura de Faruk por haber reflejado las adversidades de las capas trabajadoras) y, ya proclamada la República Árabe Unida, “El monstruo” y “La sanguijuela”. Por su parte, Yuossef Chahine reflejó en sus películas el hecho de haber estado aprendiendo en Hollywood: “Baba amine”, “El gran payaso”, “El hijo del Nilo”, “Cielo infernal”, “Estación central”, “Djamila la argelina” y “Saladino”.
A los títulos de estos dos realizadores cabe añadir igualmente otros representativos de la década de los 50: “Nacimiento del Islam, de I. Ezzeldin, sobre Mahoma; “Mustafá Kemal”, de A. Badrakan, sobre uno de los fundadores del nacionalismo árabe; “Abajo el colonialismo”, de H. Sedki, acerca de las luchas contra los británicos; “Vida o muerte”, de Kamal el Cheikh y Y. Wahby, una historia que se desarrolla en El Cairo popular. En los años 60 los estudios y la mayoría de los cines egipcios fueron nacionalizados. Entre 1960 y 1970 la producción baja a un promedio de 50 películas anuales. Y. Chahin sigue destacando en las pantallas incluso de Occidente gracias a los Festivales Internacionales; sus títulos de esta década son “Alba de un día nuevo”, “Gente en el Nilo” y “La tierra”. Otros cineastas del período fueron H. Barakat (”El pecado”), H. Kamal (”Lo imposible”), S. Abu Seif (”Al Kahira Salasin”) y N. Mustapha (”Los diablos de la noche”). El resto de la producción estuvo compuesta por productos sin valor artístico.
Fuentes:
Xarxa telemática educativa de Catalunya. Xavier Ripoll Soria: HISTÒRIA DEL CINEMA.
Africainfomarket.org.
Bartolomé Burgos director de Centro de Información y Documentación Africanas CIDAF
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