Un huracán de amor reconstruye lo que arrasó el huracán Matthew

Huracán Matthew en CubaGuantánamo, Cuba.- Cuando se cumple casi un mes del paso del huracán Matthew por el oriente cubano que dejó su huella de destrucción en varias zonas de la provincia de Guantánamo, una de las más pobres del país, el obispo de esa diócesis, Monseñor Wilfredo Pino, conocido como Willy, relata emocionado que poco después llegó también un "huracán bueno" que se manifiesta con un sin número de "manos solidarias" que han venido en ayuda de los más necesitados.

En tres amplias crónicas sobre lo ocurrido tras el paso del huracán, el obispo de Guantánamo, que también preside la Comisión de Comunicación del Episcopado Cubano, describe que Matthew llenó "la ciudad de escombros y de casas sin techo". La destrucción fue de tal magnitud que resultaba "muchísimo más fácil y rápido contar cuántas casas son las que quedaron con techo (por supuesto que son las de placa)", en las localidades de Boca de Jauco y El Diamante. "y no pocas totalmente destruidas" en los municipios de Baracoa, Maisí e Imías, y que "todo ese horror se ha vivido en unas pocas horas de la noche del martes 4 de octubre".

No obstante, en su más reciente crónica, el obispo Willy, describe todo el caudal solidario del huracán bueno, que se manifiesta en el trabajo incansable de "sacerdotes y religiosas de la Diócesis, especialmente los que están y estuvieron "al pie del cañón" desde la primera hora en los municipios afectados". La "ayuda inmediata de víveres traídos desde Santiago de Cuba por el propio Arzobispo... El personal de Cáritas-Cuba y el equipo de Cáritas-Guantánamo con sus directoras al frente trabajando de conjunto con las Cáritas Parroquiales o de Comunidades y las instituciones del Estado..."

El obispo relata que los "jóvenes de Santiago de Cuba, Holguín y Bayamo que unidos a los de la Catedral y La Milagrosa de Guantánamo han ayudado a familias levantando paredes o poniendo techos o limpiando patios o repartiendo comida... Los grandiosos laicos que siguen trabajando en los comedores que se han habilitado en diversas comunidades o los que están ayudando en la distribución de la ropa que ha llegado desde las demás diócesis cubanas... La ayuda de otras Cáritas Diocesanas y de sus respectivos obispos... La mano tendida por sacerdotes y religiosas de Holguín a las comunidades del otro lado del río Toa que perdieron el puente que los comunicaba con Baracoa.

Para el obispo Willy, ese huracán de amor se encarna en la misma gente sencilla que a pesar de sufrir lo que sufrió por el huracán malo, era capaz de compartir "sus naranjas, dulces, cocos, o el traguito de café..." tras los largos días y noches, luego del paso del huracán Matthew, incluso aquella música del "mago del arpa" de Eduardo Galeano hizo también bailar a todos los cubanos Porque ciertamente, el huracán Matthew nos robó nuestras "mulas y arpas", o sea, nuestros techos, paredes, casas, sembrados, árboles, equipos, cercas, caminos, animales, ropas y muchas cosas más, pero lo que sí no pudo llevarse fue nuestra "música", dice el obispo.

Con la certeza y la esperanza que le caracterizan a monseñor Pino, reitera que "Dios nos ayudará a seguir adelante. Y las malangas saldrán ahora más bonitas, y las casas se harán mejores y más seguras".

Huracán Matthew en Cuba
Revise aquí las crónicas completas que comparte Monseñor Wilfredo Pino, Obispo de Guantánamo, Cuba.

1. A 4 días del paso del huracán

2. Primer domingo después del huracán

3. A 25 días del paso del huracán