Prácticas de Economía Solidaria en Río+20
Mié, 06/20/2012 - 06:24
Río de Janeiro, Brasil, 20 jun 12 (OCLACC).- Alcanzar el desarrollo sostenible mediante la economía solidaria es posible. Así se puso de manifiesto el pasado lunes durante una mesa de experiencias organizada por Cáritas Internationalis en Río de Janeiro, dentro de las actividades programadas con motivo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río +20), que se celebra esta semana en esa ciudad brasileña.
En el evento participaron Umberto Ortiz, miembro de la Comisión Coordinadora de Economía Solidaria de Pastoral Social de Perú; Ademar Bertucci, del Equipo de Economía Solidaria de Cáritas Brasil; Wendy Campos, directora de mercado de la cooperativa de caficultores de Trarrazú, en Costa Rica; y Jacqueline Ocais, responsable de incidencia de Cáritas Francia.
Buenas prácticas de economía solidaria y desarrollo sostenible
Las experiencias presentadas en el encuentro tuvieron un denominador común: cómo avanzar hacia el objetivo del desarrollo sostenible a través del apoyo a experiencias de economía solidaria, un sector empresarial que, como señaló Jacqueline Ocais, da trabajo en Francia a 2 millones de personas y supone el 10% de la economía. Esta fórmula, en la que trabaja la Cáritas Francesa, se basa en una sociedad activa y una gestión democrática en el seno de la empresa, con la reinversión de las ganancias en proyectos de inserción social y laboral. Además, el hecho de centrar su inversión en contextos locales, hace que la economía solidaria resista mejor las crisis internacionales, como la que actualmente ataca Europa.
Campaña de Cáritas Brasil
La experiencia aportada por Cáritas Brasil se centró en una campaña por la solidaridad lanzada en 2010, estrechamente relacionada con la economía solidaria ya que, a través de esa iniciativa, se buscaron otros paradigmas de desarrollo basados en conceptos alternativas de sostenibilidad.
La propuesta de la campaña se centró en difundir un modelo desarrollo basado en cambios cualitativos: valores éticos y humanos, y valores de futuro para una sociedad solidaria, colaborativa y sostenible. En ese sentido, Ademar Bertucci señaló la capacidad de la economía solidaria de aportar un camino alternativo, con unas nuevas actividades económicas y formas de organización distintas, y de ofrecer una respuesta a la crisis del trabajo asalariado y a la crisis ambiental, social y financiera.
Alternativas al modelo extractivo de recursos naturales
Umberto Ortiz, por su parte, llamó la atención sobre la importancia de los servicios ambientales que proporciona América Latina, que son muy significativos y no son reconocidos suficientemente por la comunidad internacional. En este terreno, aseguró que "existe una gran deuda ecológica, ya que el 34% de los bosques primarios están en América Latina". Y señaló la gran presión que ejercen las industrias extractivas sobre la explotación de hidrocarburos y otras materias primas en América Latina, que, junto con el narcotráfico, amenazan las dinámicas de economía solidaria de la región.
Para este experto peruano, las alternativas a este modelo extractivo "es un paradigma alternativo de desarrollo basado en la interacción entre el hombre, la cultura, la tierra y los recursos naturales, un modelo basado en una profunda espiritualidad". En su opinión, "hay ejemplos y experiencias cotidianas en nuestros países que demuestran que la economía solidaria tiene alta repercusión social y de generación de riqueza". "No es una economía de supervivencia, es un fenómeno económico real y alternativo, y como tal debe ser promovido", añadió.
Finalmente, la costarricense Wendy Ocampos presentó una experiencia concreta de trabajo en una cooperativa agrícola basado en un sistema equitativo de comercialización.
El papel de lo gratuito en la economía solidaria
Durante el coloquio, los participantes --entre los que estaba Martín Lago, técnico del Área de Cooperación Internacional de Cáritas Española-- abordaron el valor fundamental que tienen en el modelo económico actual todo aquello que todavía no ha sido convertido en mercancía: los bienes y servicios gratuitos, muy necesarios socialmente pero que no se contabilizan económicamente.
¿Cuál es, entonces, el papel de lo gratuito dentro de la economía solidaria? El trabajo no remunerado es también necesario para la supervivencia. En la economía del Don, no se puede hablar de compra-venta, ya que se trata de la capacidad de darse. Ello supone un cambio de la racionalidad económica, que genera corresponsabilidad en el otro y una cadena de valor muy importante.
Buen ejemplo de esta dinámica son los procesos de pacificación de las favelas, en las que se alcanza la armonía sólo mediante la reconstrucción del tejido social y económico.
Fuente: Caritas España
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