El derecho a la comunicación es el más solidario de los derechos.

Analía EliadesQuito, Ecuador, 25 de enero (OCLACC).- "Sin derecho a la comunicación, sin derecho a la libertad de expresión no puede haber una democracia consolidada" expresa la experta en legislación para la comunicación Analía Eliades, quien al comentar el tema de los "Procesos de Comunicación y Cultura Solidaria" que se abordará en el Mutirao Latinoamericano y Caribeño de la Comunicación señala que el "derecho a la comunicación es el más solidario de todos los derechos, porque tiene una base social e individual que tiene que ser protegida simultáneamente", y porque afianzar la comunicación es afianzar la democracia".
En un diálogo con OCLACC, la investigadora y representante de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, AMARC América Latina, explica que el derecho a la comunicación "es indivisible de los demás derechos" y que por lo mismo está tan unido a los demás derechos que por ejemplo no es posible ejercer el derecho a la salud si no se tiene una información adecuada; "no puedo ejercer mis derechos cívicos, votar por ejemplo, si no tengo información adecuada".
La experta destacó los avances que se van logrando en América Latina en materia de democratización de la comunicación. Según dijo, es positivo que diversos países como Argentina, Uruguay, Ecuador, Venezuela, e inclusive Colombia estén adecuando la legislación para favorecer la participación de la sociedad civil y "revertir viejas legislaciones, que excluían a ciertos sectores de la comunicación".
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OCLACC: ¿Cómo mira la situación de América Latina frente a la demanda ciudadana de tener medios de comunicación más democráticos y legislaciones que favorezcan esta demanda?
Analía Eliades: La verdad es que estamos en un proceso históricamente único, porque distintos países de Latinoamérica y El Caribe están haciendo y progresando con acciones concretas en pos de legislaciones más democráticas en materia de radiodifusión y comunicación en general.
Uruguay, Argentina, Ecuador, Colombia mismo, Venezuela, distintos países están trabajando, y mucho, más allá de las valoraciones que tengamos, con una importante participación de la sociedad civil, en revertir viejas legislaciones, que excluían a ciertos sectores de la comunicación.
En este contexto, AMARC América Latina y el Caribe trabajó durante tres años, y pudo aprobar en febrero del año 2008, los principios para un marco regulatorio democrático sobre radio y televisión comunitaria. Estos principios, que son 14, tratan de sintetizar los contenidos mínimos irrenunciables que AMARC considera indispensables que estén en una legislación democrática en materia de medios de comunicación, se aprobaron en Bogotá en febrero del 2008, en el marco del 25 aniversario de AMARC, y se trabajó mucho y recibió muchos aportes de todas las radios comunitarias, no solo de América Latina y El Caribe, sino del mundo. Todo ello en el marco de una investigación mucho más profunda, por que los principios son las síntesis que tiene que ver con las mejores prácticas legislativas en materia de radio y difusión comunitaria.
OCLACC: ¿Y qué se destaca de estos principios?
Analía Eliades: De estos 14 principios, sobre los cuales que podríamos estar largo rato charlando, el primero se refiere a la diversidad de medios, contenidos y perspectivas, y la necesidad de que las legislaciones contemplen tres sectores de la radiodifusión. El sector público, el sector privado comercial, tal como ha venido desarrollándose, pero también que reconozca explícitamente el sector comunitario.
Ecuador ya está en este camino y esto es muy bueno, pero hay muchas legislaciones que siguen excluyendo a las organizaciones sin fines de lucro, a las radios y a las televisoras comunitarias del efectivo ejercicio del derecho a dar y recibir información.
Entonces uno de los principios básicos es este: la diversidad, los contenidos en las perspectivas, y eso también hace a la solidaridad que recién destacábamos, por que hace a la presencia de toda la comunidad, y a la representación de toda la comunidad, ejerciendo efectivamente el derecho a dar y recibir información.
También otro de los logros de estos principios es tratar de sintetizar la necesidad de que se garantice el derecho a la información, a la comunicación y a la libertad de expresión asegurándose la diversidad y pluralidad de medios y que haya políticas públicas que promuevan este sector. Ese reconocimiento tiene que acompañarse con procedimientos (con Ilusiones) y también con políticas públicas de respeto, protección y promoción para garantizar la existencia y el desarrollo de estos medios. Es decir, podemos tener una legislación fantástica, pero si no se aplica concretamente, realmente vamos a estar un poco rengos en el accionar, y por eso tenemos que lograr, después que logremos legislaciones que contemplen la democratización de los medios, mantenerlas con el tiempo.
OCLACC: ¿Y qué estrategia se debe aplicar para hacer efectivos estos avances?
Analía Eliades: Es crucial la participación ciudadana, porque muchas veces la gente ve a la comunicación como algo que le es lejano, que tiene que ver nada más con los medios de comunicación y que tiene que ver con los periodistas o con los empresarios de los medios, y no es así. La información es como el aire que respiramos, la necesitamos todos los días para tomar decisiones. Desde qué ropa ponernos, a la mañana cuando nos levantamos escuchamos el pronóstico del tiempo en la radio o los vemos en la tele, hasta cómo llegar al hospital más cercano y qué tipo de dolencias atiende, o cuándo tengo que inscribir a mi niño en la escuela, toda esa información hace a nuestra vida en la sociedad, entonces no es tan lejana de la gente. Por eso la participación es crucial, que la gente, que todos exijamos a los medios su compromiso social, también es parte de estas estrategias. Y también le toca un papel fundamental a las organizaciones de trabajadores de los medios de comunicación. Que además de defender sus derechos laborales y su ética profesional, tiene que ser conocedores de la legislación de comunicación y también por medio de los sindicatos, los gremios, las asociaciones locales, en fin la forma que tengan de agruparse para poder hacer fuerza para exigir, no solo a los gobiernos sino a los medios privados el cumplimiento de la legislación. Por eso necesitamos que la sociedad esté fortalecida, a través de sus organizaciones sociales y a través de los trabajadores de los medios.
OCLACC: ¿Lograr medios más participativos, plurales, hace parte de un compromiso solidario? ¿Cómo se puede explicar esta idea?
Analía Eliades: Porque el derecho a la comunicación tiene una característica fundamental que quizás no la tienen los otros derechos humanos. Primero que es indivisible de los demás derechos, es decir está tan unido a los demás derechos que, por ejemplo, yo no puedo ejercer mi derecho a la salud si no tengo información adecuada; no puedo ejercer mis derechos cívicos, votar, por ejemplo, si no tengo información adecuada; es indivisible de los demás derechos, a demás tiene un especial característica que la ha resaltado la Corte Interamericana de Derechos Humanos - y esto es aplicable para toda América Latina, inclusive para Ecuador que ha ratificado el pacto de San José, Costa Rica-, que dice que el derecho a dar y recibir información no es un derecho solamente individual de cada uno de nosotros, sino que es un derecho a la vez colectivo, a la vez es social. ¿Qué quiere decir esto?, que cuando le privan de la palabra a una persona no solamente está afectado su derecho subjetivo individual a comunicarse, sino también se afecta el derecho de todos nosotros, porque no podemos escuchar la voz de esta persona. Entonces, el derecho a la comunicación -digamos- es el más solidario de todos los derechos, por decirlo de alguna manera, porque tiene una base social e individual que tiene que ser protegida simultáneamente. Porque afianzar la comunicación es afianzar la democracia. Sin derecho a la comunicación, sin derecho a la libertad de expresión, no puede haber una democracia consolidada.
Entonces ¿cómo no va, en síntesis, a reflejar su ejercicio la solidaridad necesaria que todos los pueblos tenemos?.
OCLACC: ¿Qué rol crees que pueden jugar las Iglesias para alcanzar una verdadera democratización de la comunicación?
Analía Eliades: Me parece que a lo largo de los tiempos la Iglesia, ya sea la católica o también las diferentes creencias, también necesitan y han necesitado siempre de algo fundamental como la comunicación.
En mi país, por ejemplo, que se discutió una nueva ley democrática de radio difusión, la Iglesia también ha participado del proceso de discusión. Entonces, ser actor y participe del proceso de discusión de este tipo de legislaciones, y contribuir con medios que sean también pluralistas en sus contenidos, estimo que es un rol importante que las Iglesias deben llevar a cabo.
Quiero destacar personalmente, y esto lo hago a título personal, aquellas radioemisoras y también televisoras, que son católicas, pero que en su contenido son totalmente pluralistas, abiertas, y no es que se dedican solo a hacer proselitismo religioso. En verdad, que la Iglesia tenga medios y pueda ser abierta a la comunicación, eso es uno de los desafíos más grandes que tiene, y eso es de valorar. Así que el papel es fundamental como actor social -porque es un actor social ineludible-, como eventual propietario de medios de comunicación, que tienen que ser abiertos y también promover la diversidad. Que integre todas las discusiones, esto me parece fundamental.
¿Y el rol del estado?
Analía Eliades: El rol del estado ha ido variando a lo largo del tiempo, en materia de libertad de expresión. Si nosotros escuchamos al sector empresarial tradicional, al de los grandes grupos mediáticos, son los que sostienen que el estado no se tiene que meter absolutamente nada, que tiene que dejar hacer. Una concepción bien liberal. Es decir que durante mucho tiempo se asoció la ausencia del estado en materia de libertad de expresión para que ésta pueda darse. Con el paso del tiempo descubrimos que no es así, y que no es suficiente; y que el estado esté ausente en las políticas públicas en materia de comunicación, puede llevar y de hecho ha llevado a que haya muchos sectores excluidos, que los pobres no puedan expresarse, porque hay grandes grupos que manejan todo y arrebatan el derecho a la palabra de los demás. Entonces, esto se ha ido revirtiendo, tal es así que ahí, no lo digo yo solamente, lo dice la corte Interamericana de derechos humanos, lo dicen especialistas norteamericanos, que destacan la necesidad que el estado intervenga con políticas públicas para que la libertad de expresión no sea un mera declamación, sino también que sea realmente un derecho que pueda ejercer. ¿Pero cómo tiene que intervenir el estado? El estado tiene que intervenir para garantizar la pluralidad, para garantizar la diversidad, para equilibrar. No para restringir. No para limitar. Y éste es el nuevo desafío que los estados tienen. Por ejemplo, si los estados dejan al libre mercado, solamente la decisión de éstas cuestiones, nos encontramos con una gran concentración mediática, que atenta contra los derechos de la comunicación de aquellos que no pueden acceder a los medios. Entonces el rol del estado ha ido variando mucho y tiene que ser un rol activo, comprometido y que garantice efectivamente el derecho a la comunicación. Contemplando a todos los sectores; y es un desafío importante que los estados tienen.
¿Cómo te imaginas a América Latina en los próximos años en materia de comunicación?
Analía Eliades: Qué pregunta difícil. Yo soy bastante optimista, no quiero ser pesimista. Hace un rato fuera de la entrevista vos destacabas el tema del informe Mac Bride, en los años 80, y toda la historia que ha pasado desde entonces hasta ahora, donde los estados están viendo la posibilidad y la sociedad civil está viendo la posibilidad de ser participes de legislaciones más democráticas.
A mí lo que me gustaría en principio, y como investigadores de AMARC, es que los principios para un marco regulatorio democrático para la radio y televisión comunitarios realmente fueran adoptados por todos los estados latinoamericanos, pero también me pone muy contenta es el avance que ha tenido, la corte Interamericana de Derechos Humanos, la relatoría para la libertad de expresión de la OEA, que en estos momentos está a cargo de la Colombiana Catalina Botero, o el avance que ha tenido la relatoría para la libertad de expresión de la ONU, a cargo de Frank La Rue, que le están dando nuevos aires a estas cosas; que están pensando mucho en la comunicación popular, en la diversidad, en el pluralismo, en el reconocimiento de la radiodifusión comunitaria; en ver a los excluidos de los medios de comunicación y de la cultura en general durante tanto tiempo. Entonces me gustaría que todos los estados latinoamericanos nos pudiéramos encolumnar en estas enseñanzas que nos está dando renovada el sistema Interamericano de derechos humanos. Eso es lo que quiero imaginar. Y eso va afianzar la solidaridad entre los pueblos.
¿Y ves algún signo de pesimismo dentro de esta perspectiva que tú estás avizorando?
Analía Eliades: Y por supuesto que siempre va a haber agoreros, más que nada que provienen de sectores donde el ejercicio desmesurado del poder y la concentración mediática les ha sido favorable durante mucho tiempo, y van a hacer lo imposible para que la democratización de la palabra y de la cultura se dé. Pero fuera de eso yo quiero creer en la fuerza de la sociedad civil, de los pueblos originarios de toda América Latina, de los excluidos, y realmente si todos se sumaran y no fueran solamente compartimentos estancos y pudiéramos crear más lazos solidarios, realmente seria una avanzada, tal como lentamente se está dando ahora. Yo quiero destacar, por ejemplo, en mi país (y esto lo ha destacado Néstor Busso, que además de estar en ALER, es presidente del foro Argentino de Radios Comunitarias), cuando se elaboraron los 21 puntos para una ley de radiodifusión democrática, se juntaron todos los actores democráticos, incluso aquellos que tienen grandes disidencias entre ellos, por ejemplo los sindicatos las CTA y la CGT, tiene grandes diferencias y se unieron para este tema; madres y abuelas, en fin muchos actores sociales que estaban divididos, pero que por esto dejaron de lado todas sus diferencias, y dijeron: vamos a generar en esto un lazo solidario e irrompible en pos de una ley de radiodifusión democrática.