Benedicto XVI: Unidad y ecumenismo para eliminar causas de los sufrimientos y construir la paz
Sáb, 09/15/2012 - 05:59
Beirut, Líbano, 15 set 12 (OCLACC).- La Exhortación Apostólica "Ecclesia in Oriente Medio" que el Papa ha firmado en Líbano es un documento clave para los cristianos de esa zona del mundo y para la iglesia universal. Aborda temas como el sentido de las religiones, la situación de la mujer en estos países, el laicismo y el extremismo religioso.
En la Basílica de San Pablo de Harissa, Benedicto XVI firmó, la tarde del viernes 14, la Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente ante la presencia del Presidente de la República, del Patriarca greco melquita católico Gregorios Laham, así como de otros patriarcas y miembros del Consejo especial del Sínodo de los Obispos para Oriente Medio, y de las delegaciones ortodoxas, musulmanas y drusas junto a los representantes del mundo de la cultura y de la sociedad civil.
La Exhortación Apostólica que reúne lo acordado en el Sínodo especial para el Medio Oriente de 2010. Contiene, condensados, el antídoto en contra del choque entre civilizaciones y las líneas guía para la supervivencia de las Iglesias orientales, sumergidas bajo la creciente oleada del islamismo radical. En el Medio Oriente «parece no haber freno al crimen de Caín» denuncia Benedicto XVI en el documento "Ecclesia in Medio Oriente", recordando dramáticamente los muertos, las víctimas de la «ceguera humana», el miedo y las humillaciones.
El Pontífice pide, en nombre de Dios, que los responsables políticos y religiosos no solo alivien los sufrimientos de todos los que viven en el Medio Oriente, sino también que eliminen «las causas, haciendo todo lo posible para llegar a la paz». A los fieles católicos sugiere consolidar y vivir la comunión entre ellos, dando vida al dinamismo pastoral. «La tibieza no agrada a Dios» y por ello los cristianos del Medio Oriente, católicos o no, deben ofrecer el testimonio de Cristo, unidos y con valentía.
En esta zona, las diferencias religiosas entre los cristianos, judíos y musulmanes, pero también entre las diferentes confesiones en las que se dividen los creyentes de cada religión presente en la zona han servido «de pretexto, los unos a los otros, para justificar, en nombre de la religión, prácticas de intolerancia, de discriminación, de marginación y de persecución». Por ello, Benedicto XVI lanza desde el Líbano «un llamado a la conversión, a la paz, acuerdo no como simple ausencia de conflicto, sino como paz interior y relacionada con la justicia, con la superación de todas las diferencias de raza, sexo y clase; a vivir el perdón en el ámbito privado y comunitario». Judíos, cristianos y musulmanes creen en un único Dios y, por lo tanto, el Papa espera que puedan reconocer en el «otro creyente» a un hermano que amar y respetar, evitando el uso de la religión para conflictos «injustificables para un auténtico creyente».
El documento dedica un amplio espacio al tema de la unidad de los cristianos, que no «es la uniformidad de las tradiciones y de las celebraciones». En un contexto político difícil, inestable y actualmente proclive a la violencia como el del Medio Oriente, la Iglesia se ha desarrollado con una multiformidad de realidades, en las que conviven las Iglesias de tradición antigua y comunidades eclesiales más recientes. Se trata de un mosaico que implica un esfuerzo notable para reforzar el testimonio cristiano. En línea con el Concilio Vaticano II, el Papa invita al ecumenismo espiritual, a una comunión, entendida no como confusión, sino como reconocimiento y como respeto por el otro.
En la Exhortación Apostólica, la condena del fundamentalismo religioso es muy clara, pues, denuncia el Papa, «crece en el clima de la incertidumbre socio-política, gracias a las manipulaciones de algunos y a una comprensión insuficiente de la religión por parte de otros». El fundamentalismo religioso, pues, «pretende tomar el poder, a veces con violencia, por encima de las consciencias de las personas y por encima de la religión, por razones políticas». Por ello, el Papa lanza un fuerte llamado a todos los responsables religiosos del Medio Oriente para que, con el ejemplo y con sus enseñanzas, traten de hacer lo posible para «arrancar esta amenaza que afecta indistinta y mortalmente a los creyentes de todas las religiones». En esta búsqueda de un equilibrio sano entre la inspiración religiosa y la legislación se inserta la recomendación del Papa a las comunidades cristianas del Medio Oriente, para que (en línea con la doctrina de la Iglesia) hablen «con una sola voz sobre las grandes cuestiones morales: familia, sexualidad, bioética, libertad, justicia y paz».
La Exhortación Apostólica subraya, como se esperaba, que los cristianos, «ciudadanos del Medio oriente, tienen el derecho y el deber de participar plenamente en la vida civil, y no deben ser considerados como ciudadanos de segunda clase». Al respecto, el Papa afirma que la libertad religiosa («suma de todas las libertades, sagrada e inalienable») incluye la libertad de elegir la religión que se considera verdadera y de manifestar en público el propio credo y sus símbolos, sin poner en peligro la propia vida y la propia libertad personal. Obligar con la fuerza, en ámbito religioso, no es admisible.
El documento "Ecclesia in Oriente Medio" está dividido en tres partes. En la primera se aportan claves para la convivencia pacífica y el respeto y la defensa de la diversidad cultural y religiosa. Benedicto XVI defiende el respeto a la diversidad de ritos y de costumbres, una riqueza que procede de los primeros cristianos.
A la vez, impulsa el diálogo para que las diferentes confesiones, con una misma voz, se pronuncien sobre cuestiones morales fundamentales como la familia, la sexualidad, la bioética o la paz.
También en esta parte el Papa alerta del laicismo que pretende excluir toda manifestación de religiosidad y defiende la "sana laicidad" que distingue entre el poder civil y la autoridad religiosa, protegiendo así a los pueblos de los fundamentalismos religiosos.
Además Benedicto XVI pide a los patriarcas de las Iglesias orientales que atiendan a los emigrantes cristianos asiáticos, africanos e indios que por su trabajo se encuentran en la zona.
En la segunda parte, el Papa se dirige a las personas y da recomendaciones para revitalizar la fe. Dedica un amplio espacio a la familia y realiza una fuerte defensa de los derechos de la mujer que debe ser tratada con igualdad ante la ley. También en este apartado recomienda a los jóvenes y niños no tener miedo ni vergüenza al manifestarse como cristianos. A la vez solicita que sean respetuosos con los judíos y los musulmanes y que no se dejen seducir por el materialismo.
En la tercera parte el Papa se refiere a la Palabra de Dios. Habla de Oriente Medio como lugar bíblico que sirve de encuentro con Dios a los peregrinos. Propone hacer un esfuerzo para dar a conocer la Biblia en los medios de comunicación celebrar un año bíblico en las diferentes zonas o una semana especial sobre la Biblia. Solicita la libertad para poder acudir a los lugares santos.
De la misma forma pide a las diferentes iglesias presentes en Oriente Medio un esfuerzo ecuménico para poder reconocer el bautismo, la confesión y la unción de enfermos y facilitar así la atención de los cristianos que acuden a esa zona.
Benedicto XVI concluye el documento alentando a los cristianos de Oriente Medio a ser fuertes ante las dificultades y elogiando la riqueza de la diversidad en el culto que procede de las primeras generaciones de cristianos.
Fuentes: Radio Vaticano, Vatican Insider
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