El Dios de Jesús

El Dios de JesúsLos temas que aquí presentamos para acercarnos al Dios de Jesús están tomados básicamente del libro Matar a nuestros dioses de José María Mardones, PPC, Madrid, 2006. Tendrá 9 sesiones. Para su estudio y reflexión seguiremos el método de las Comunidades Eclesiales de Base: Ver, Pensar y Actuar. A manera de introducción retomamos algunas de las palabras del propio Mardones en la presentación de su libro.

Hay libros que nacen de la cabeza, el estudio y la reflexión. Otros cuyo impulso procede de la vivencia, de la necesidad de comunicar un caudal de sentimientos. Este libro nace de la práctica, del encuentro con creyentes y de la necesidad de responder a lo que considero una distorsión de la verdadera imagen cristiana de Dios.

En mi experiencia pastoral me he ido encontrando con una triste constatación: Dios no siempre es una fuerza que desate nudos, libere de enredos, haga más ligera la carga de la vida o eleve a las personas por encima de las miserias existenciales y cotidianas. A menudo Dios es una carga pesada, muy pesada. Este libro nace del deseo de colaborar para liberar de este «Dios» opresor. Quisiera ayudar a que las personas descubrieran que esas «imágenes de Dios» no son el Dios de Jesús, sino su negación.

Hay que cambiar nuestras imágenes de Dios. Siempre habría que estar distinguiendo entre lo que es nuestra idea y representación de Dios y lo que es Dios. Frecuentemente ni lo hacemos ni nos ayudan a hacerlo en la Iglesia. Los que hablamos de Dios -y alguna vez casi todos lo hacemos-, a menudo hablamos con poco respeto o distancia entre lo que son nuestras palabras e imágenes de Dios y lo que es el misterio de Dios.

Hay que sanar nuestras imágenes de Dios. Ya que muchas de éstas son negativas y perniciosas como una enfermedad. Tener malas imágenes de Dios daña el espíritu. Ya lo decía Sócrates respecto a las malas ideas, hacían daño al alma, no solo a la mente. Cuánto más una mala imagen de Dios es dañina para nuestra vida y para nuestro espíritu. Por esto es necesario curarlas, sanarlas.

Tenemos que esforzarnos por una buena representación de Dios. Nos va en ello el respeto al honor de Dios y nuestra propia salud espiritual. Así como la salud de la colectividad. Es triste ver como en nombre de Dios se mata y se «autoinmola» matando y pensando en que se hace un servicio a Dios; como ciertas concepciones religiosas e imágenes de Dios son perversas: conducen al fanatismo, a la locura, al crimen o al suicidio. No es extraño, por tanto, que en muchos hombres y mujeres de buena voluntad surjan rechazos y se piense que lo mejor es olvidarse de Dios. Se cumple así la dura expresión paulina: «Por culpa de ustedes el nombre de Dios es injuriado entre las gentes» (Rom 2,24)...

Padre Sergio Guzmán SJ.

Les invitamos a recorrer las páginas del Libro El Dios de Jesús y a utilizarlo en su labor pastoral, evangelizadora y educativa...

AdjuntoTamaño
el_dios_de_jesus.pdf373.52 KB