Cultura digital en clave de comunión

Por Dra. Leticia Soberón Mainero*

Vivir para poder proclamar

La Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL) nació hacia 1987, antes de la explosión social de Internet y lejos de intuir su advenimiento tal como luego se manifestó. En principio era una red pensada para servir a la comunicación interna entre los Obispos presentes en América Latina. Se trataba de impulsar el servicio a la comunión que se realizaba desde el CELAM, usando la entonces novísima "telemática". Los Obispos del continente mantienen una interactividad extraordinaria y muy fructuosa, que tanto el CELAM como el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales desearon apoyar a través del uso de las computadoras, no como máquinas de escribir, sino como medios de comunicación. El proceso inició por formar un grupo de técnicos que pudieran diseñar y mantener las necesarias estructuras tecnológicas. Se hicieron pruebas de gran utilidad en lugares sin infraestructura, facilitando la comunicación entre los Obispos y sus sacerdotes, ofreciendo a las Diócesis una arquitectura de red que facilitara los procesos comunicativos internos, con especial insistencia en incluir las comunidades pequeñas, pobres y desprovistas. "Mientras exista una comunidad, un sacerdote, sin acceso a estas nuevas tecnologías, la RIIAL estará en construcción", es el lema que anima esta Red, y a esta tarea ha dedicado veinte años.

La Conferencia Episcopal Italiana, ya desde desde mediados de los años 90, impulsó la comprensión de estos procesos comunicativos en clave de cultura, no sólo de tecnología. La Santa Sede inicia su un sitio web en 1995, y la Radio Vaticana alcanza una enorme capilaridad de presencia a través del suyo, que opera en más de 40 lenguas. Los medios católicos son cada vez más multimediáticos: están presentes en papel, ondas radiofónicas, audiovisuales e Internet. Ya desde hace más de un lustro que se cuentan por miles los sitios web eclesiales, entre ellos grandes portales católicos que no sólo ofrecen información, sino acogen comunidades, foros, chats, y ofrecen servicios para teléfonos móviles y iPhone

Por su parte la RIIAL, tras la eclosión de Internet, vio cómo su tarea se ligaba fuertemente a la formación de agentes, no solo en aspectos tecnológicos, cuanto de enfoque eclesial y de espiritualidad solidaria. Con el tiempo y la maduración de los procesos, hemos verificado que es sólo se puede proclamar con eficacia aquello que se vive. En una sociedad cada vez más articulada en redes, la experiencia de la Iglesia como espacio y signo de comunión encuentra en estos medios un auxiliar muy útil para vivir y expresar su ser; una comunidad de personas libres y unidas por el vínculo de la fe en Cristo y el amor del Espíritu Santo.

El Papa Benedicto XVI ha animado constantemente a los fieles a procurar la inclusión digital, la participación de las comunidades menos favorecidas, y esa es una prioridad para la RIIAL, en primer lugar dentro mismo de la Iglesia. Si vivimos nuestra comunión de manera concreta en servicios reales, con particular atención hacia los más necesitados de nuestras propias comunidades, seremos más eficaces como levadura en medio de la sociedad. Pero la inclusión digital es solo el primer paso de un proceso en veloz aceleración. Se trata de tejer redes vivas de colaboración y servicios para la misión eclesial, con una fuerte espiritualidad de comunión, y con una vocación de ultimidad: la RIIAL no está llamada a ejercer un protagonismo, ni mucho menos un dominio o control sobre nadie, sino a dar humilde soporte a la comunicación de la Iglesia en las diversas situaciones donde ella presta su servicio.
La red es ya mensaje

Es sabido que cualquier tecnología de comunicación, antes que ser auxiliar en el transporte de señales e informaciones, es un factor formal que modela las relaciones sociales y la psique humana. La evolución de Internet y de la tecnología digital han suscitado una nueva forma comunicativa: las redes. En la red cada persona o institución actúa como un nodo conectado que recibe, procesa y envía mensajes en diversos formatos a otros nodos a través de los medios electrónicos. Y puede realizarse tanto entre dos nodos, como entre varios de ellos en comunicación simultánea. La red es mucho más que la suma de sus nodos; existen cada vez más disciplinas que estudian científicamente las redes por su interés y potencialidades. Por eso, al hablar de redes sociales no estamos hablando de las que se dan en el ciberespacio; estamos visualizando el infinito número de intercambios entre las personas que se comunican entre sí, presencialmente y también de manera mediada a través de computadoras, teléfonos móviles, etc.

Toda red suscita una nueva forma de relación entre las personas a base de transformar los modos como se comunican. Ya no se trata sólo de un "medio" entendido únicamente como canal de transmisión uni o bi-direccional. Es un estado nuevo de relación social en que todos pueden ser emisores y receptores. Las redes han dado lugar a lo que De Kerckhove ha llamado "inteligencia conectiva": muchas personas pensando sobre la misma problemática, aplicándose conjuntamente a la solución de situaciones específicas en un "presente prolongado" suscitan transformaciones profundas en el mundo de hoy. Obviamente las potencialidades de este cambio no siempre son aprovechadas para el bien, pero ese riesgo ha acompañado al homo faber desde que inició su andadura en el mundo.

En el caso de las redes eclesiales, la relación interpersonal directa -completamente insustituible- se ve enriquecida y ampliada por el medio red, que se adapta de una manera muy particular a la naturaleza de la Iglesia en cuanto ésta es espacio y germen de comunión. La inteligencia conectiva es una expresión de algo más amplio y más profundo que la mera capacidad racional/relacional del ser humano. Éste es libre, inteligente y capaz de amar, y todo ello lo es por su semejanza con el Creador. Y no olvidemos que, en palabras de Juan Pablo II, «el ser humano se convierte en imagen de Dios, no tanto en el momento de su soledad, cuanto en el de la comunión de las personas(1)». Hemos sido creados para vivir en comunión con Dios y con los demás. Vivir esta realidad aumenta la luminosidad y eficacia en la proclamación de la Palabra de Dios en el mundo.

Por ejemplo, una línea de trabajo de la RIIAL ha sido promover la unidad de muchos, en particular de las comunidades pobres y pequeñas, para lograr acuerdos ventajosos con grandes empresas proveedoras en materia de comunicación. Si bien no falta quien interprete negativamente estas acciones, se han logrado muchas ventajas de precios y servicios para facilitar el acceso digital a los menos favorecidos; y allá donde se usa software propietario, evitar el pirateo y generar una cultura del proyecto original. Al mismo tiempo, como cada vez más se apunta al software libre y a los programas open source, la RIIAL sigue promoviendo una visión de compatibilidad y evitando el aislamiento de las iniciativas.
Múltiples lenguajes

El camino ha sido muy largo y laborioso. Ya lo había advertido McLuhan al examinar la historia de los cambios en la tecnología de comunicación: tras la mutación en un ambiente cultural, la mente humana se queda ligada por un largo período al ambiente anterior, ocupándose de las ideas y problemas del pasado, caducas en gran medida. Se busca adaptar las viejas respuestas a las nuevas situaciones y el contenido de los nuevos medios suele ser, al principio, producto de la época que le precedió(2). Así ha sucedido en múltiples ambientes en estos primeros años de la cultura digital.

Al mismo tiempo, no han desaparecido los medios tradicionales, que se han incorporado y transformado en un paradigma más amplio. Por ejemplo, uno de los primeros servicios de la RIIAL y hoy insustituible, es el Banco de documentos (texto) del Magisterio Pontificio en formato digital, disponible gratuitamente en www.servidoras.org.ar, y poco después la Biblioteca Electrónica Cristiana www.multimedios.org. Asimismo la formación ha sido una prioridad desde el principio, para lo cual se cuenta con el Aula Virtual Juan Pablo II del Centro Nuestra Señora de Guadalupe, que trabaja en tiempo real con los más de mil alumnos formados en el continente: http://www.riial.org/aplicativos/elearning/moodle/index.php.

El Centro está trabajando constantemente en la creación de software propio para la Iglesia, no solo para la gestión de parroquias y obispados (Office eclesial), sino también para el Directorio Global de Medios Católicos (www.intermirifica.net). También en la formación de agentes capacitados en cultura digital solidaria. Se están llevando a cabo videoconferencias gratuitas sobre temas relativos a nuevas tecnologías: trabajo en red, optimización de recursos tecnológicos al parecer superados, redes sociales, organización parroquial y nuevas tecnologías, etc.

También se creó un servicio de hosting gratuito para los sitios web de parroquias sin recursos: www.trimilenio.net, que además ofrece soporte para optimizar la presencia en Internet, y cursos sobre multimedialidad en Internet: www.cirilus.net.

Las Conferencias Episcopales han asumido la RIIAL de maneras creativas y de manera personalizada según sus propias sensibilidades. Por ejemplo, la de Chile ha generado toda una red de responsables diocesanos, y la RIIAL está perfectamente articulada y al servicio de la actividad comunicativa de la Iglesia en Chile. El portal www.iglesia.cl cuenta con innumerables recursos para la pastoral y es un ejemplo de integración de esfuerzos. La Conferencia Episcopal Colombiana ha generado formación y redes en las diversas jurisdicciones, además de impulsar la formación de periodistas para el mundo digital. La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba anima también la RIIAL en estrecha conjunción con todo el resto de las actividades de comunicación y formación. Las Conferencias de Centroamérica han decidido lanzar la Red de Medios Católicos de la región (www.red4c.org) en una integración regional sin precedentes.

Y se ha seguido adelante. Una de las características de nuestra era es, precisamente, la multiplicidad de soportes y de lenguajes para difundir el Mensaje, de acuerdo con las culturas locales. Así lo han comprendido las grandes empresas mediáticas y así lo hacen los niños y jóvenes de nuestro tiempo. Los innumerables recursos comunicativos católicos de la Iglesia intentan hoy hacer oír su voz en una sociedad cada vez más saturada y aturdida pero sedienta de sentido y de verdad. Pero aún hemos de adentrarnos en la interactividad de un mundo marcado por la interconexión y el trabajo en red, y en el uso de los lenguajes de esos medios nuevos, algunos muy alejados de la estructura lógico-discursiva y textual.

En el contexto de América Latina existen excelentes iniciativas multimediáticas que están animando la espiritualidad, la oración, el diálogo, los servicios, en diversos soportes y lenguajes. Un ejemplo es http://lectionautas.com, que anima la lectura orante de la Biblia, usando archivos en audio descargables en Mp3, correo electrónico, mensajes SMS a teléfonos móviles, fotografías y breves filmaciones. Otras, de grandes dimensiones, son los portales católicos. Uno de ellos es www.es.catholic.net, que además de ofrecer contenidos textuales y en audio, tiene una radio por Internet y acoge foros y comunidades de padres, de comunicadores, de psicólogos, en constante efervescencia. Otro es www.zenit.org, y últimamente el servicio audiovisual de noticias www.h2onews.org, que elabora breves vídeos eclesiales y además se ofrece como plataforma para el intercambio con otras emisoras católicas del mundo.

El Centro Guadalupe está explorando el uso de las redes sociales digitales (Facebook, MySpace, Twitter) para la escucha y la participación activa de los interlocutores que tiene en todo el continente.

La Santa Sede también está explorando esta posibilidad a través de sus propios medios. Por ejemplo se ha difundido el Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2009, en primer lugar íntegro como texto, tanto digital como en papel. También a través de audio por Radio Vaticano, en breves píldoras audiovisuales realizadas por el Centro Televisivo Vaticano y difundidas en el espacio propio en You Tube. También se ha sintetizado por partes el mismo contenido en nuevos formatos, como el Wiki, el iPhone y frases cortas con postales para las redes sociales, como Facebook, visible todo ello en www.pope2you.net. Al invitar a los "nativos digitales" a suscitar en el ciberespacio una cultura de respeto, de diálogo, de amistad, el Papa interpela a todos los católicos, también a los sacerdotes, para entrar en este nuevo territorio "virtual" que acomuna personas reales, de carne y hueso, que establecen vínculos de una manera nueva a través de la tecnología digital. Él usa la imagen del "patio de los gentiles," un espacio que había en el Templo de Jerusalén, en el que podían ingresar todos aquéllos que no siendo judíos deseaban acercarse a conocer algo sobre el Dios de Israel. Un espacio de diálogo en el que se planteaban preguntas y respuestas en torno a ese Dios, aún desconocido para los gentiles. (Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana, 21 dic. 2009)

El Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, S.E. Claudio María Celli, asegura que la Iglesia es "un cuerpo vivo en la sociedad red" (Palabras al Mutirão de Comunicação 2010). Y nos anima a una humilde actitud de servicio, y al mismo tiempo un fuerte dinamismo evangelizador, a través de la imagen del diácono Felipe, enviado al etíope, eunuco de la Reina. Felipe es enviado por el Espíritu Santo; camina junto al eunuco, lo escucha, sube a su carro, y cuando ve que está preparado, le anuncia la buena noticia de Jesús con paciencia, con apertura a lo que Dios está haciendo ya en ese corazón. A petición del eunuco, Felipe lo bautiza y luego es arrebatado por el Espíritu. Así debemos ser en la cultura digital.

La Iglesia entra de este modo, con sencillez y esperanza, en diálogo con la sociedad-red que, como todas las culturas humanas, lleva también en sí las semillas del Verbo(3), que hemos de aprender a descubrir para potenciarlas y proclamar, con el lenguaje adecuado a nuestros contemporáneos, el tesoro permanente de la Buena Noticia.

 

* Oficial del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, coordinadora de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), http://www.riial.org.

Artículo publicado en la edición 112 de la Revista latinoamericana de Comunicación CHASQUI, editada por CIESPAL

NOTAS

 

1 cf. JUAN PABLO II, Audiencia General, 14- nov- 1979.

2Cf. Marshal McLuhan: Dall'occhio all'orecchio, a cura di Gianpiero Gamaleri armando, Roma 1982, p. 68

3 cf. Constitución pastoral Gaudium et spes, 11