El cine que nos inspira y alienta

 Por Sergio Guzmán*, S.J.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

La Iglesia, para comunicar la buena nueva del Reino, el mensaje de salvación de Jesús de Nazaret, ha recurrido al arte. La arquitectura, la danza, la escultura, la música, la pintura, la literatura y el cine, han sido un vehículo para representar y evocar lo trascendente, para provocar y convocar a una reflexión sobre el mundo, el hombre y Dios, para reconocer y comunicar valores humanos y cristianos, para tener una experiencia espiritual que nos mueva, inspire y de sentido a nuestra vida. Por otro lado, bien sabemos, la Iglesia ha usado también los medios de comunicación social como prensa, radio, televisión, Internet y multimedia en su labor pastoral.

En el presente artículo se compartirá la experiencia de promoción desde la parroquia, desde SIGNIS México (Asociación Católica Mundial para la Comunicación) y desde la Red de Cine y Espiritualidad de OCLACC, los talleres de cine y espiritualidad, los cine-foros para reflexionar sobre temas de actualidad y cómo se he usado el cine en retiros y ejercicios espirituales y como acompañamiento en el tiempo litúrgico.
El cine y la espiritualidad

El ser humano no solo es cuerpo o mente, es también espíritu. Somos cuerpos a quienes Dios infundió espíritu. El relato yavista sobre la creación del ser humano es sugerente: "Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un aliento (espíritu) de vida, y el hombre fue un ser viviente" (Gn 2, 7). Somos materia y espíritu, así, sin dicotomías, sin división ni oposición. El dualismo tan impregnado en occidente y por tanto en el cristianismo, nos viene de la filosofía griega no por el mundo bíblico. Hablamos de cuerpo y alma, de cielo y tierra, de historia sagrada y de historia profana. En el mundo bíblico no se hacen estas divisiones. La realidad se ve de una manera integral. Así, podemos decir que el hombre no tiene cuerpo y alma sino es cuerpo y alma, que la expresión cielo y tierra no es una expresión de dualidad sino de totalidad y que no hay sino una sola historia en la que Dios ha intervenido y quiere intervenir amorosamente.

Avancemos un poco más, ¿qué entiendo por espíritu o espiritualidad? La palabra espíritu es una palabra de sentidos diversos. Para lo que aquí nos atañe hablaré del espíritu o espiritualidad como de ese elemento constitutivo o dimensión humana que nos hace vivir y trascender. Espíritu viene de la palabra hebrea ruah que significa soplo, viento, impulso. Espiritualidad es, por tanto, esa fuerza interna que nos mueve en la vida, nos impulsa a ir más allá de nosotros mismos, a buscar aquello que nos trasciende y es fuente de vida, que también está en lo más hondo de cada uno, que nos motiva, rige y orienta. San Agustín después de su conversión escribió sobre esto: "Nos hiciste Señor para ti e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en ti". A esa inquietud, a ese fuego interno o pasión es a lo que llamamos espiritualidad.

Cuando vamos al cine o vemos una película entramos en relación con alguien que nos quiere contar una historia y por tanto con su espiritualidad, con lo que mueve, inquieta o apasiona al realizador. Pero a la vez con los personajes que sueñan, luchan, padecen, gozan, se pierden o se redimen. Y así con nuestra propia espiritualidad. Sea ésta cristiana, laica o atea. Luis Buñuel o Pasolini, que se decían o eran ateos, tenían una espiritualidad que los movía y plasmaron consciente o inconcientemente en sus obras. Nosotros como espectadores podemos descubrir esos valores, ese espíritu, todo lo bueno y humano, que hay en sus películas.

El Papa Juan Pablo II, con ocasión del Congreso Internacional sobre Cine, Espiritualidad y Cultura, expuso algunas reflexiones sobre esta materia: "Esta nueva forma de arte puede aportar muchos elementos valiosos al inagotable camino de búsqueda que el hombre realiza, ensanchando su conocimiento tanto del mundo que lo rodea como del su universo interior... También en las películas de argumento no explícitamente religioso es posible encontrar auténticos valores humanos, una concepción de la vida y una visión del mundo abiertas a la trascendencia... El cine es un medio particularmente adecuado para expresar el misterio inefable que rodea al mundo y al hombre" (Alocución en Roma el 1 de diciembre de 1997).
Así en el cine como en la vida

El cine, como todo arte, no es un retrato o copia de la realidad. Es creación o recreación de la vida, de lo que vemos, sentimos, creemos o esperamos. El hombre siempre ha tenido necesidad de escuchar y contar historias de nuestros antepasados, de la vida cotidiana, de los que otros han hecho; pero también de lo que pasa en los sueños o en la fantasía, de seres mitológicos, de héroes, monstruos y prodigios. El cine no es sino una forma de contar historias.

Así en el cine como en la vida es uno de los talleres que hemos ofrecido en parroquias, centros culturales y universidades. Es básicamente una introducción al cine. Aquí se analizan algunas definiciones del cine, se explica lo elemental del lenguaje cinematográfico como la composición de los planos, los ángulos, el movimiento de la cámara y el manejo del tiempo. A través del análisis de cortometrajes se identifican estos elementos que al usarse de determinada manera dan calidad a la película. Por otro lado, se descubren los valores que tienen los personajes en la historia fílmica y que nosotros como espectadores, de algún modo, reconocemos y aprovechamos para la propia vida.
Una ventana a la interioridad

El cine es como una ventana que nos lleva a otros mundos -reales o fantásticos- culturas, tiempos, lugares y personas. Pero a la vez es un espejo donde nos reflejamos y nos encontramos con nosotros mismos. Lo que le preocupa, inquieta, piensa o apasiona a quien nos cuenta la historia puede también puede inquitarnos o emocionarnos a nosotros. Por eso hemos hablando del cine como diálogo o relación.

Una ventana a la interioridad es un taller de cine que siguiendo los libros de Luis García Orso, S.J., Imágenes del Espíritu en el cine y Cómo aprovechar la espiritualidad en el cine (ambos editados en Buena Prensa) quiere enfatizar que el cine es vehículo de espiritualidad, que el cine puede ser un espacio sagrado donde nos encontramos con Dios y con nosotros mismos. Aquí analizamos que es la espiritualidad, cuáles son los rasgos de una espiritualidad cristiana y cómo ésta aparece en el cine. Se ofrecen diferentes metodologías para descubrir y reconocer los valores humanos y espirituales de los personajes y lo que va sucediendo en nosotros como espectadores: lo que nos evoca, provoca y convoca tal o cual imagen, escena o diálogo.

Películas religiosas o biográficas como Romero de John Duigan (EUA, 1989), Francesco de Liliana Cavini (Italia, 1989), Alberto: ¿Quién sabe cuánto cuesta hacer un ojal? de Ricardo Larraín (Chile, 2005); de suspenso como La sombra de una duda (1943), La ventana indiscreta (1954) y El hombre equivocado (1956) de Alfred Hitchchock; de países tan distantes y culturas tan diversas como Koyla de Jan Sverák (Rep. Checa,1996), El color del paraíso de Majid Majidi (Irán,1999), Camino a casa de Zhang Yimou (China, 2000); de grandes directores como Tarkovski (Andrei Rublev, Nostalgia), Bergman (Luz de invierno, Gritos y susurros) y Kurosawa (Barba roja, Rapsodia en agosto); de jóvenes y polémicos directores como Carlos Reygadas (Luz silenciosa), Kim Ki-duk (El espíritu de la pasión) y Lars Von Trier (Contra viento y marea); mucho nos han ayudado ha descubrir, celebrar y acoger el espíritu que en estas obras se nos trasmite.
Jesús y figuras crísticas en el cine

Jesús ha sido uno de los personajes más llevados a la pantalla. Casi desde los comienzos del cine tenemos películas sobre Jesús. Los hermanos Lumière filmaron la suya: Vida y pasión de Jesucristo (Francia, 1987). Desde entonces hasta el 2004, cuando se estrenó La Pasión de Cristo de Mel Gibson, tenemos cientos de películas de este personaje a quién los que nos decimos cristianos reconocemos con el Cristo, el Salvador, el Hijo de Dios.

Jesús y figuras crísticas en el cine es un curso-taller que dirigido a comunicadores, agentes de pastoral y público en general pretende que los participantes tengan una experiencia de "conocimiento interno de Jesús" (Cf. Ejercicios Espirtuales de San Ignacio no. 104) desde el cine. Su objetivo es dar noticia de los últimos libros publicados en torno al Jesús histórico y al Jesús de la fe, así como la manera en que Jesucristo ha sido presentado en el cine desde sus inicios hasta nuestros días. Aquí se analizan de manera crítica y en diálogo con nuestra propia imagen de Jesús escenas de películas como Intolerancia de D.W. Griffith (1916), El mártir del Calvario de Miguel Morayta (1952), El Evangelio según San Mateo de P.P. Pasolini (1964), Jesucristo superestrella de Norman Jewison (1973), Jesús de Nazareth de Franco Zeffirelli (1977), La última tentación de Cristo de Martín Scorsese (1988), La Pasión de Cristo de Mel Gibson (2004) y Jesús: la verdadera historia de Roger Young (1999). Por otro lado, se ven y analizan escenas de películas, que sin ser explícitamente religiosas, hacen alusión, sugieren o evocan a Jesucristo y su misión. En películas como La Strada de Federico Felllini (1954), La Fiesta de Babette de Gabriel Axel (1987), Jesús de Montreal de Denys Arcand (1989), Así en la Tierra como en el cielo de Kay Pollak (2004) y Gran Torino de Clint Eastwood (2008) podemos ver de alguna manera una figura crística.
Parábolas cinematográficas

La parábola es una comparación que se desarrolla en forma de historia. Jesús, como tantos maestros y predicadores de su tiempo, recurría a éstas para anunciar el Reino y a un Dios que es Padre. Marcos en su evangelio nos da un testimonio al respecto: "Con muchas parábolas como estás Jesús les anunciaba el mensaje, adaptándose a su capacidad de entender" (Mc 4, 33). Contar parábolas, pequeñas historias, son un método de ayer y hoy para sensibilizar, instruir, reflexionar, comunicar un mensaje. A Jesús este método le dio resultado. La gente cuando le escuchaba se admiraba de cómo hablaba con autoridad (Cf. Mc 1, 21-22). El cine, ya lo hemos dicho, es una forma de contar historias y desde sus incios ha causado sensación. ¿Por qué no usar este medio para la catequesis, para reflexionar sobre la fe y los valores del Evangelio? ¿Por qué no ver el cine como una parábola? ¿Por qué no recurrir al cine para descubrir ahí lo que hay de buena noticia, de experiencia, de esperanza, de humanidad? ¿Por qué no recuperar la propia historia, lo que uno anhela -lo que Dios nos pide- a través de la experiencia de otros hecha película? ¿Por qué no denunciar a través del cine o de cine-foros una realidad de no-vida que no es querida por Dios? ¿Por qué no anunciar a través del cine que es posible el amor, la amistad, el respeto, la tolerancia... una vida más humana? Estas y otras preguntas nos fueron inquietando hasta que concretamos un taller que llamamos precisamente Parábolas cinematográficas.

Parábolas cinematográficas es un taller dirigido a catequistas, sacerdotes, religiosas, religiosos y agentes de pastoral que deseen apropiarse de nuevos métodos para evangelizar, para reconocer y transmitir valores humanos y cristianos con la ayuda del cine. Aquí, además de explicar a grandes rasgos lo que es el lenguaje cinematográfico, analizamos algunas parábolas y relatos bíblicos y las comparamos con algunas películas. Nos hemos centrado sobre todo en las animaciones de Disney-Pixar. Con algunas metodologías vemos como Bichos, una aventura en miniatura (1998) es una historia de salvación que podemos comparar con la liberación del pueblo de Israel esclavo en Egipto (Cf. Ex 1-15), Monster, inc. (2001) la comparamos con aquel relato del Evangelio en que los discípulos están muy asustados en medio de una tormenta y Jesús les dice: "¡Animo! Soy yo, no teman." (Mt 14, 27), Buscando a Nemo (2003) es una parábola de un padre ejemplar como el de la parábola del hijo pródigo (Lc 15, 11-32), Los Increíbles (2004) nos ayuda a descubrir los talentos que tenemos -como en la parábola de Mt 25, 14-30- y cómo podemos ponerlos al servicio de la familia y los demás, Ratatouille (2007) nos puede evocar la vocación de Mateo que pasa de un mesa de corrupción a la mesa del Reino (Cf. Mc 2, 13-17), Wall-E (2008) tiene que ver con la búsqueda y celebración de la vida como se nos sugiere en los primeros capítulos del Génesis (Wall-E=Adán=Tierra / EVA=Vida) Up, una aventura de altura (2009) tiene que ver con esa invitación de Jesús a Pedro de conducir a lo alto, a lo profundo (Cf. Lc 5, 4), de concretar los sueños y vivir el amor cristiano.

Hasta aquí los cursos y talleres de cine que hemos impartido. Ahora estamos preparando otros dos más: Dios en el cine y Fe y redención en los superhéroes. En el primero la pregunta clave será: ¿Dónde y de qué manera aparece Dios en esta historia fílmica? Analizaremos películas como Azul de Krzysztof Kieslowski (Francia-Polonia, 1993), Tiempos violentos de Quentin Tarantino (EUA, 1994), El octavo día de Jaco van Dormael (Francia-Bélgica, 1996), Belleza americana de Sam Mendes (EUA, 1999), Amores Perros de Alejandro González Iñarritu (México, 2000), La vida de los otros de Florian Henckel von Donnersmarck (Alemania, 2006) y Fuego de Guillermo Arriaga (EUA, 2009). En el segundo, después de hacer una pequeña reflexión sobre lo que es la fe, la gracia y la redención, nos preguntaremos: ¿En qué cree este superhéroe? ¿Cuál es su poder? ¿Cuál es su debilidad? ¿Por qué lucha? ¿Cómo se redime y salva a los demás? Aquí analizaremos algunas películas de los más famosos superhéroes: Superman, Batman, Spider-man, Hellboy y Iron Man.

A los participantes de estos talleres llama mucho la atención cómo películas que pasaron en cartelera comercial y ellos vieron solo como entretenimiento, ahora las pueden ver de otro modo; cómo pueden descubrir en éstas valores como la amistad, la justicia, la paz, la solidaridad, la libertad... y entrar en contacto con el espíritu de los personajes, con el propio y con espíritu de Dios. Para muchas personas el cine se ha convertido en un espacio sagrado. Otros han descubierto y valorado el cine como un arte con su propio lenguaje y han aprendido a ser más críticos y selectivos con las películas. Otros han abierto mente y corazón para descubrir y apreciar joyas cinematográficas más allá de lo que Hollywood nos ofrece. Ahora están al pendiente de los festivales internacionales de cine y de las últimas producciones de algunos países de América Latina, Europa o Asia. Con sorpresa descubren que algunas historias nos pueden remitir al Evangelio, a textos bíblicos e incluso al mismo Jesús. Así lo han expresado algunos: "Nunca me imaginé que Buscando a Nemo tuviera relación con la parábola del hijo pródigo", "Me sorprende que una película de Clint Eastwood como Gran Torino aborde el tema de la redención con signos explícitamente cristianos", "Nunca pensé que en el cine de Alfred Hitchcock podamos encontrar tantos valores humanos".
Cine-foros para distintas ocasiones

En mi parroquia y en mi diócesis (Torreón, Coahuila, México) los cristianos han tomado con agrado, y lo piden cada vez más, que pongamos películas para celebrar algún acontecimiento de la Iglesia. Por ejemplo, para abrir los festejos del Año de la Eucaristía organicé un cine-foro en que analizamos la película La Fiesta de Babette de Gabriel Axel (Dinamarca, 1987), para el Año Sacerdotal comenté la película Gran Torino de Clint Eastwood (EUA, 2008). En todo el ciclo del Año Litúrgico, desde el Adviento hasta la Fiesta de Cristo Rey, voy sugiriendo algunas películas con la temática correspondiente. También me piden que recomiende algunas películas para conmemorar algún día especial: el día de la mujer, del niño, de la madre, del padre, de la no violencia, del migrante, de la lucha contra el sida. Sabemos que para todas estas temáticas hay muchas películas. A la hora del cine-foro siempre hay varios métodos para coordinar. A veces dejo que la misma película se muestre y hable por sí misma y en el cine foro comentamos las impresiones: lo que cada uno evocó, sintió, descubrió. A veces doy una clave de lectura y voy haciendo preguntas concretas. Es sorprendente todo lo que sale. Es muy importante ir registrando y tomando en cuenta las diversas respuestas para llegar algunas conclusiones en las que podamos consonar. El cine-foro de una buena película puede ser tan placentero e iluminador cómo la misma película.
El cine en retiros y ejercicios espirituales

Cuando nos invitan a dar algún retiro espiritual, sea en tiempo de adviento o cuaresma, de niños, jóvenes o adultos, para tratar cualquier temática, siempre encontramos alguna película que poner. Nos disponemos y preparamos muy bien al auditorio para que veamos la película en un ambiente de silencio, respeto y de apertura para que podamos acoger el espíritu que hay en esa historia. Siempre nos sorprende la reacción de la gente y cuánto se nos da tanto en el visionado de la película como en el mismo cine-foro.

En los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, ya sean de mes o de semana, siempre pongo películas. Tengo una amplia selección de películas para cada momento: para el principio y fundamento, para las meditaciones del pecado, del llamado, de la pasión y muerte de Jesús, para la resurrección y la contemplación para alcanzar amor. El texto de los Ejercicios, los relatos bíblicos y las películas van ayudando al ejercitante a encontrarse con Dios y descubrir su voluntad. Es impresionante cómo las películas más que distraer, centran, ayudan, dan luz. Pero eso sí hay que saber ver cine para acoger el espíritu que se mueve en éste como en la propia vida.
Una Iglesia abierta al mundo

El Concilio Vaticano II fue y es una invitación a abrir las puertas y ventanas de la Iglesia. Para dejar que el espíritu del mundo nos impregne y también, los que pertenecemos a la Iglesia, comuniquemos a lo demás el espíritu que hemos recibido. En el no. 1 de la Constitución Gaudium et spes podemos leer: "Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia".

El cine, los medios de comunicación social, las nuevas tecnologías no son ajenas a la Iglesia y su misión. La Red de Cine y Espiritualidad http://oclacc.org/redes/cine/ abre espacios de intercambios de experiencias, información y de de metodologías que permite, a nivel conceptual, valorizar el tema de la ética, cuyo centro de reflexión es el ser humano y mostrar una alternativa educativa de percepción de mensajes con los más distintos productos culturales en cine que las personas, en general, no encuentran en otros espacios institucionales.

Acerquémonos al cine para favorecer una cultura de paz, un nuevo orden social, una nueva esperanza. El Espíritu sigue soplando, alentándonos en la vida, en el cine y en todas las cosas para ir haciendo y construyendo historia.

* Sacerdote mexicano (Jesuita), especializado en cine y espiritualidad. Miembro fundador en México de SIGNIS y animador de la Red de Cine y Espiritualidad de OCLACC.
E mail: serguz71@gmail.com

Artículo publicado en la edición 112 de la Revista Latinoamericana de Comunicación CHASQUI, editada por CIESPAL