Quien no vive para servir, no sirve para vivir

papa FranciscoJorge Villa*.- Esta hermosa frase concluyó la primera homilía pronunciada por el Papa Francisco, en su histórica visita al pueblo cubano. En una multitudinaria misa celebrada en la Plaza "José Martí" de La Habana, las palabras de su Santidad fueron un reflejo del objetivo de su vista apostólica a Cuba: misionero de la misericordia.
Su corta, pero fructífera estancia en el archipiélago cubano, se caracterizó en todo momento por un llamado a la cultura del encuentro, a servir a los más necesitados, al amor incondicional hacia el prójimo, a la necesidad del diálogo, a luchar todos unidos por lo que se tiene en común y las diferencias, las divergencias de cualquier índole, conversarlas, no pelearlas, porque las peleas conllevan a la confrontación y las confrontaciones terminan en batallas y las batallas desembocan en las guerras y el mundo está repleto de guerras y lo que necesitamos es la Paz.
El carisma del Santo Padre, su sencillez, su humildad, calaron profundamente en el cubano, fuera creyente o no, pues era un denominador común en todas las comunidades donde iba su Santidad, observar a una enorme multitud totalmente emocionada, la cual no se cansaba de dar vivas a nuestro Papa Francisco. Su encuentro con los jóvenes, en las afueras del Centro Cultural Padre Félix Varela, sede de SIGNIS Cuba, en La Habana, fue de una alegría contagiosa, donde cientos de jóvenes de distintos credos, o de ninguno, se agruparon para escuchar al Papa, el cual fue interrumpido varias veces por fuertes ovaciones, cantos y vivas, a pesar de una tenaz lluvia, que no fue impedimento para el desarrollo feliz de este encuentro.
En su recorrido por el este del país, la acogida fue igualmente conmovedora. Su visita a la provincia de Holguín, que culminara con la bendición de la ciudad, desde lo alto de la Loma de la Cruz, arrancó emotivas lágrimas en los asistentes, mientras un coro de maravillosos niños entonaba una hermosísima canción con frases del Apóstol de Cuba, José Martí, la cual glorifica al hijo de Dios que murió en la cruz.
De profundad emoción fue la visita que realizara el Papa al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. Fue al santuario como un peregrino más, como va un humilde hijo al encuentro con su madre. Allí oró en silencio, depositó un hermosísimo ramo de flores y meditó largo rato, mientras un sepulcral silencio invadía la Basílica. El entorno del Santuario, la belleza del momento, se conjugaron en una unidad bendecida por el Espíritu Santo.
Su hermosísima visita a nuestro país, concluyó con el encuentro con la familia, en la Catedral de Santiago de Cuba, donde se le entregó una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, para que fuera entregada a una familia cubana residente en Estados Unidos, como símbolo de amor, de esperanza y de unidad, porque la Caridad nos une.

* Comunicador, Vocal del Directorio de Signis ALC