FELIZ 2009

Frei Betto*

Feliz Año Nuevo a los que se despiertan hinchados, dominados por la resaca nostálgica de la vida saludable que tanto anhelan y no se atreven a practicar. Sea feliz el año del que multiplica los colores del arcoiris, dibuja hermosos horizontes y unta de chocolate las paredes interiores. Y también el de aquellos que miran fijamente a los ojos de Narciso, vacían las aljabas de Cupido y ven en Afrodita la belleza del alma.
Feliz Año Nuevo a los que invirtieron sus valores en la Bolsa y ahora asisten atónitos a las oscilaciones del mercado, ocultos en riqueza y ambiciones. Y a los que depositan sus esperanzas en la ética de la solidaridad, en las utopías de cambios, en los bienes infinitos guardados en la médula del alma.

Sea feliz el Año Nuevo de quien cultiva indignaciones junto a la fuente capaz de saciar la sed de justicia, y de los orfebres de coherencias lapidadas en la firmeza de principios. Y también el de todos aquellos que dan vacaciones al ego y calzan las sandalias de la desimportancia.
Feliz año para los artífices de irreverencias, para los que no temen mirar al semejante a los ojos y no se creen mejores que los demás. Y a los que llevan alegría a donde llegan y son generosos en gratitudes y elogios.
Sea feliz el año de quien impregna el corazón de telas de araña, guarda la propia sombra bajo la cama y se presenta ante el prójimo desnudo de identidad propia. Y el de los que tejen intrigas con su propia saliva, destilan sutiles venenos y se dejan apabullar por la inercia de comenzar de nuevo.
Feliz año para los que plantan rosales en abismos metafísicos, admiran el vuelo de los colibrís y no se pierden por las veredas de la región árida nordestina. Y para todos los que se hacen niños en el gran circo místico, contemplan en el norte la hermosa estrella Bárbara y asisten en sí a un desdoble de planos.
Feliz Año Nuevo a quien mantiene la fe del carbonero, invade el tiempo con su espacio de oración y deja al espíritu bailar por aleluyas. Y también a los peregrinos de la duda, a los devotos de la increencia y a los discípulos de las idolatrías ateas.
Feliz año a todos los coleccionistas de penas, habitantes solitarios de bosques tupidos de resentimientos, náufragos del desamor. Y a los que siembran buenas nuevas, reparten compasión por las esquinas y conocen el arte de regar amistades.
Feliz Año Nuevo a quien trajina a contramano de la sensatez, rebusca menudencias en la vida ajena y se inclina sobre su propio ombligo. Y a los que bendicen el amanecer despertados por las bandadas de pájaros, dan oídos al ángel de la guarda y se aniñan en el cuello de la sabiduría.
Sea feliz el año de quien adorna el alma con mariposas, unta de miel las palabras y da libertad al niño que lo habita. Y el de los que crían avispas en la quilla de las ideas, apuñalan las propuestas generosas y cambian los sueños en pesadillas.
Feliz Año Nuevo a los subastadores de afectos, a los piratas que toman por asalto la felicidad ajena y a los que evitan mojarse en las lágrimas que ocasionan. Y a los que suscriben la ley del talión, a los que ponen zancadillas al pie de la mesa y encuentran piojos en la cabeza de un alfiler.
Sean felices nuestras expectativas para este año, nuestras intenciones más recónditas, nuestros proyectos bien guardados. Y que traigan felicidad la energía que emana de nosotros, el calor de nuestras manos, el coraje de decir no al canto de sirena.
Feliz Año Nuevo a lo que en nosotros queda todavía de viejo, a nuestras aspiraciones más generosas, a los propósitos que nos hacen levitar en amorosidades.
Feliz Año Nuevo para usted, lector o lectora, que justifica mi oficio y mi razón de existir.
En el 2009 recordaremos los 40 años que el P. Henrique Pereira Neto fue asesinado por la dictadura en Recife; 35 que fray Tito de Alencar Lima falleció en Francia a consecuencia de las torturas sufridas en Brasil; 30 que murió el P. Francisco Jentel, víctima de la Seguridad Nacional.
Se cumplen también 30 años de los asesinatos de Santo Dias da Silva, mártir obrero, por la policía militar de São Paulo; Ángelo Pereira Xavier, cacique, en defensa de la tierra de su pueblo pankararé; Eloy Ferreira da Silva, líder sindical de Minas Gerais.
Y 20 años de los asesinatos de Valdicio Barbosa dos Santos, sindicalista capixaba, y del P. Gabriel Maire, misionero francés, en Vitória.

Es hora también de celebrar la memoria de dom Helder Camara, profeta de la justicia y la paz, fallecido hace 10 años.

*Frei Betto es escritor, autor de "El arte de sembrar estrellas", entre otros libros.