Los derechos humanos también son cristianos

JoséMRojoLima, Perú 13 dic12 (OCLACC).- El 10 de diciembre, como cada año, se celebró el día internacional de los Derechos Humanos. Un tema que no pierde actualidad porque siempre será para nosotros una asignatura pendiente. Derecho a la vida -el primero- y derecho a una vida digna se nos presentan con una inmensa gama intermedia difícil de cumplir a cabalidad.

Es por eso que los derechos humanos son una utopía. Y utopía no es lo irrealizable sino aquello que sé que nunca voy a lograrlo plenamente en esta vida pero hacia lo que tiendo como meta final y que lo voy logrando en base a realizaciones concretas. Todo lo que hoy ya es posible, en virtud de la utopía, se convierte automáticamente en exigencia obligatoria para el defensor de los derechos humanos.

Desde ahí se entiende por qué Rocío Silva Santisteban, Secretaria Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos escribiera ayer 11 que "este año ha sido muy duro para el trabajo de los derechos humanos en el Perú", que "el año pasado fue el año de la esperanza y este ha sido el año de la decepción". Y luego lo prueba con hechos (1).

Independientemente de que haya habido hechos reales que ameritan ese duro juicio para ella, lo que nos está dando a entender Rocío Silva es que en derechos humanos no está permitido ir para atrás ni siquiera detenerse, pues cada vez el progreso de los pueblos permite alcanzar mayores cotas y es obligatorio alcanzarlas. En tiempos de S. Pablo era normal la esclavitud y él la acepta; hoy no puede aceptarse como normal la situación de las trabajadoras del hogar en el Perú y por eso han hecho una protesta pública reciente reclamando sus derechos. Mucho menos se puede aceptar como normal el que haya habido 23 muertos en conflictos sociales en un año. La vida -toda vida- es sagrada y no podemos aceptar que nadie muera violentamente antes de tiempo, pudiendo evitarse.

Si eso es verdad para todos lo es mucho más para los cristianos, los seguidores del Dios de la Vida y de su Hijo que nos dijo: "He venido para que tengan vida y la tengan en plenitud" (Jn 10,10). Para nosotros, los derechos humanos no es algo optativo, algo que asumo si me gusta, NO. Para todo cristiano los derechos humanos forman parte del núcleo central del evangelio y por lo tanto, son parte esencial de nuestra enseñanza y de nuestra práctica.

Es por eso que nos alegramos cuando una gran multitud -de todas las "tiendas"- despidió el cadáver de Pilar Coll, defensora incansable de los derechos humanos y de todos los humanos. Y nos alegra cuando a un sacerdote se le da un reconocimiento público por su trabajo en la defensa de esos derechos como parte de su tarea evangelizadora. Es el caso del P. Isaac Shahuano, franciscano cajamarquino, quien acaba de recibir de parte de una institución laica, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, el "Premio Nacional de Derechos Humanos 2012". La justificación, "su tenaz búsqueda de la paz y asistencia a los campesinos de Cajamarca durante el conflicto originado por la imposición del proyecto minero Conga". Como cristianos, como iglesia, nos sentimos orgullosos de esa distinción, sabiendo que no es algo extraordinario, que no es un heroísmo, sino que el sacerdote, simplemente, ha cumplido con su misión de anunciar el evangelio íntegramente.

También él P. Shihuano lo entendió así: "Este mundo nos compromete a seguir trabajando por un mundo nuevo con respeto y dignidad, por los que menos tienen, por los que exigen justicia e igualdad de oportunidades", manifestó al recibir la distinción. Que su ejemplo cunda entre miembros del clero, las religiosas y de todos los seguidores del Maestro.

Escrito Escrito por José Mª Rojo.